martes, 9 de septiembre de 2025

“LOS CONSEJOS DE GUERRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ”

 

ERRATAS MENORES Y FALSEDADES MAYORES: 

LA CAMPAÑA MEDIÁTICA DE RÍOS CARRATALÁ CON LOS CONSEJOS DE GUERRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ



Entradas originales
del blog Varietés y República del catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, Juan Antonio Ríos Carratalá:

  1. 6 de febrero 2022Los consejos de guerra de Miguel Hernández (1)
    Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/02/los-consejos-de-guerra-de-miguel.html
    👉 Foto con la firma de Antonio Luis Baena Tocón en documento del sumario.
    👉 Conexión con la declaración contemporánea de “ilegitimidad” del proceso.

  2. 23 de marzo 2022Los consejos de guerra de Miguel Hernández
    Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/03/ya-han-llegado-los-ejemplares-de-los.html
    👉 Publicidad de la llegada de ejemplares del libro.

  3. 29 de marzo 2022Los consejos de guerra de Miguel Hernández en la prensa
    Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/03/los-consejos-de-guerra-de-miguel.html
    👉 Amplificación mediática: eldiario.es, Público, Cadena SER.
    👉 Repetición del mensaje: proceso “ilegítimo, chapucero, lamentable”.

  4. 15 de abril 2022Dos erratas en la edición de los consejos de guerra de Miguel Hernández
    Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/04/dos-erratas-en-la-edicion-de-los.html
    👉 R.C. agradece a “lectores atentos y competentes” que detectaron erratas menores.



Tipo de alusiones:

  • Directa: firma de mi padre en foto de documento (sin contexto).

  • Indirecta: al relacionar sumarios, irregularidades e ilegitimidad con una narrativa sesgada que alcanza también a mi padre.

Estrategia discursiva de R.C.:

  1. Convertir la publicación en un acontecimiento mediático.

  2. Reforzar su autoridad académica mediante la difusión de entrevistas y reseñas favorables.

  3. Usar el caso Hernández como comodín ideológico para extender juicios a otros nombres.

  4. Minimizar los errores propios como simples “erratas” para darse un aire de humildad, mientras mantiene falsedades graves sobre personas concretas.

Puntos discutibles:

  • Selección tendenciosa de imágenes (firma de mi padre).

  • Manipulación retrospectiva: usar una declaración actual sobre la ilegitimidad del proceso para legitimar relatos falsos de época.

  • Amplificación mediática sin contraste con los sumarios.

  • Doble rasero: corrige erratas menores, pero calla ante falsedades graves.


Réplica narrativa: Erratas menores y falsedades mayores: la campaña mediática de Ríos Carratalá con los consejos de guerra de Miguel Hernández

En este análisis de entradas del catedrático de puede ver claramente el subrayado de la contradicción (tanto ruido para promocionar un libro, pero silencio ante la verdad documental), el ironizar sobre el detalle de las “erratas” frente a la magnitud de las falsedades. Conviene recordar el valor de alguna de mis propias experiencias con archiveros (“lo que dicen los sumarios es lo que dicen”) y evidentemente el efecto de esta campaña mediática: consolidar un relato falso sobre mi padre bajo el paraguas del icono Miguel Hernández.

Dicho de otro modo:

En febrero de 2022, Ríos Carratalá inauguraba su campaña publicitaria sobre Los consejos de guerra de Miguel Hernández (1) con un detalle curioso: la foto de un documento donde aparece la firma de mi padre, Antonio Luis Baena Tocón. Nada más, nada menos. Como si entre miles de folios lo más interesante fuese colocar, en primer plano, esa rúbrica. Una manera sutil de señalar, sin decir nada, pero dejando que otros interpreten lo que él ya ha sembrado.

Conviene dejarlo claro, aunque a algunos les incomode: nadie ha negado nunca que la firma de mi padre aparezca en el sumario de Miguel Hernández. Era el secretario del juez instructor, cumpliendo su servicio militar obligatorio, y por eso su rúbrica consta en los trámites de la fase de instrucción. Lo que no figura en ningún sitio, tal y como se ha dicho y repetido hasta la saciedad, es su firma en un consejo de guerra, ni pidiendo condenas, ni dictando sentencias, porque sencillamente no era su función ni su responsabilidad.
Lo que ha hecho R.C. es levantar sobre esa verdad simple un edificio ficticio: insinuar que esa firma equivalía a sellar una condena de muerte. No es historia, es un bulo construido con maestría de trilero: se muestra un documento verdadero para sostener una conclusión falsa.

Por si alguien lo duda, la autenticidad de esa firma ya fue acreditada judicialmente. Un perito calígrafo la certificó como indubitada en el procedimiento civil, y así consta en los autos. Lo que se cuestiona, insisto, no es la firma, sino la interpretación manipulada que se hace de ella.

Los secretarios judiciales de los sumarios de los consejos de guerra de Miguel Hernández
no llevan la firma de Antonio Luis Baena Tocón


Después llegó marzo y con él la fanfarria. El blog celebraba la llegada de ejemplares (Los consejos de guerra de Miguel Hernández) y, acto seguido, la prensa nacional recogía titulares dictados de antemano en la entrada Los consejos de guerra de Miguel Hernández en la prensa: “ilegítimo, chapucero, lamentable”. Así, lo que “dicen los sumarios” pasa a un segundo plano frente a lo que diga el catedrático y sus altavoces mediáticos. La archivera del Paseo de Moret me lo resumió mejor: “Lo que dicen los sumarios es lo que dicen”. Pero ese rigor no vende titulares, y mucho menos sirve para sostener la narrativa prefabricada.

Y ya en abril, cuando alguien detectó dos erratas en la edición (Dos erratas en la edición de los consejos de guerra de Miguel Hernández), R.C. agradeció a “lectores atentos y competentes” la observación. Qué curioso: se corrigen erratas mínimas con aire de transparencia, pero cuando se señalan falsedades graves sobre la vida de una persona concreta —mi padre— no hay corrección, ni fe de erratas, ni siquiera un reconocimiento. Un error tipográfico se enmienda con sonrisa; una falsedad histórica se mantiene a sabiendas.

La gran diferencia está en que un error no es lo mismo que una o muchas falsedades concentradas y reescrituras de una vida, como ha hecho con mi padre. Un error, decía, no es lo importante: se corrige y no pasa nada. Yo mismo detecté en los sumarios del poeta alguna confusión —si no recuerdo mal, se citaba al padre del embajador de Chile en lugar del hijo o viceversa—. Si alguien lo señala, se corrige y asunto resuelto. Que lo busque y se apunta un tanto el investigador Ríos Carratalá.
Pero
si realmente estuviera abierto a corregir errores, lo habría hecho con mi padre. Y lo que se le ha señalado en mi caso no son simples erratas, sino falsedades y manipulaciones de documentos históricos. Eso, por mucho que se publique y se repita en entrevistas, no es un error: es otra cosa muy diferente.

La conclusión es clara: R.C. sabe distinguir entre lo que es un error inocente y lo que es una manipulación consciente. Y ha optado por corregir lo primero y mantener lo segundo. Porque, claro, la publicidad de un libro necesita héroes, villanos y frases lapidarias; no sumarios que contradicen el relato, ni pruebas periciales que acreditan la verdad.

P.D. Si quieres leer los hiperenlaces simplemente ponte encima de ellos al tiempo que clicas sobre la tecla ctrl

lunes, 8 de septiembre de 2025

Planeta ZOCAr: entre libros, fantasmas y dignidad

 

Planeta ZOCAr: entre libros, fantasmas y dignidad


Fuente: Libros GC_Planeta ZOCAr
Entrar en la librería Planeta ZOCAr, en plena Plaza Vargas de Jerez, es entrar en un universo aparte. No es una simple librería de segunda mano: es un laberinto de más de medio millón de libros, apilados desde el suelo hasta un techo que no es precisamente bajo. Los pasillos obligan a retroceder y buscar recovecos para dejar paso, y en medio de ese caos ordenado reina Chencho, Florencio Ríos, que se mueve como dueño y guardián de ese templo cultural. Nada se le cae, todo lo encuentra, y siempre tiene una palabra amable, una paciencia infinita y una sonrisa para cualquiera que entre.

La última vez que fui, el viernes pasado, llevé a mi nieto. Flipaba con aquel desorden que solo Chencho sabe ordenar. Se entusiasmó con un manual de adiestramiento de perros, mientras nos cruzábamos con un italiano que buscaba misales antiguos en español y latín. Eso es Planeta ZOCAr: un lugar donde se encuentran libros de todas las temáticas, desde lo más práctico a lo más insólito, y donde uno se topa con personajes de lo más variopinto.

Allí, en efecto, van muchos “personajes curiosos”. Yo mismo lo he dicho alguna vez para describir la fauna humana que puebla la librería, siempre con simpatía. Pero curioso resulta que, cuando apliqué esa misma expresión para referirme a Ríos Carratalá, su abogado lo considerara un insulto (entiendo que a instancias suyas) en pleno juicio civil, el 14 de octubre de 2024, recriminándomelo ante la jueza. Está grabado en vídeo por el Juzgado. Patético e irrisorio, como poco.


Fantasmas y primeras impresiones

La librería es también famosa por sus fantasmas. La prensa local y nacional la ha retratado como “la
librería encantada”
: libros que se desploman solos, murmullos en la penumbra, sombras que cruzan los pasillos. Hasta Cuarto Milenio se dejó caer allí y habló de un supuesto pintor, José de Montenegro, muerto en la antigua posada La Paz, o incluso de enterramientos árabes bajo el edificio (pero creo que esto último no es cierto pues los enterramientos se hacían extramuros). Chencho, entre incrédulo y resignado, lo cuenta con naturalidad. Entre el pintor Montenegro y Chencho Ríos hay muchas similitudes en sus vidas que no cuento para no alargarme y hay quien piensa que el librero (que fue ilustrador de Diario de Cádiz durante años) es la reencarnación del pintor...

La primera vez que entré, en las Navidades de 2019, buscaba algún ejemplar de Miguel Hernández firmado con alguno de los seudónimos que utilizó, o tal vez carteles de la Guerra Civil. Encontré mucho más: a Chencho con su ironía anarquista. Le conté mi conflicto con Ríos Carratalá y el hostigamiento que arrastraba entonces. Su consejo fue directo y sarcástico: Autopercíbete mujer, denúncialo por acoso y lo solucionas rápido”. Una salida propia de su humor, que en el fondo retrataba la absurdidad de nuestra época.

Ese mismo día, entre estrecheces de pasillos y libros que formaban murallas, conocí a dos alumnas universitarias de la UA. Charlaban sobre sus trabajos académicos. Les pregunté si conocían al catedrático Juan Antonio Ríos Carratalá. Una de ellas contestó al instante: “no”. La otra dudó, miró a su compañera y preguntó: “¿el tocamuertos?”. Ahí estaba. No podían darme más información, pero el mote me pareció un resumen perfecto.


Consejos, caminos y decisiones

A lo largo de estos años he recibido muchos consejos, buenos y malos, algunos bienintencionados, otros desahogados, como el comentado de Chencho. Incluso curiosamente el de dos médicos distintos y que no me esperaba, cada uno por su cuenta, me aconsejaron “atajos” para acabar con el problema: uno me recomendaba darle un buen puñetazo, de esos que habrían dejado los “piños” de Ríos clavados en mi puño; el otro, que “una paliza” en su momento me habría salido más barata y más efectiva que tantos pleitos. Lo más triste es que desgraciadamente creo que habría sido así, pero no daré nombres, por respeto a ellos, pero ahí quedaron las palabras.

No obstante, no soy de esos caminos. No me avergüenzo de ser cristiano, y he aprendido de mi abuelo, asesinado en 1936 por sus colegas republicanos por ser creyente, negarse el asesinato de inocentes de la localidad donde vivía y a ayudar a los que sabía que iban a matar, y de mi padre, con quien quisieron hacer lo mismo, que mantuvo esa fe en tiempos de dificultad. No le deseo mal a nadie, realmente ni siquiera a ese señor que ha hecho tanto daño con sus falsedades. Pero el cuarto mandamiento dice honrar padre y madre, y si yo callara ante las injurias y calumnias contra mi padre y mi abuelo, no los estaría honrando como merecen.

Me habría bastado con una rectificación sencilla y pública, fruto de un mínimo contraste documental. Pero Ríos prefirió el chuleo ideológico, el fanatismo ególatra, prolongando un daño que no es solo personal y familiar, en todos los sentidos, , sino también daño público. Porque falsear la historia no es un ejercicio académico, es una irresponsabilidad que daña la dignidad de las personas y la verdad de un país.


Una metáfora viva

Fuente: Diego Baena

Una conversación con Chencho Ríos puede ser muy agradable y enriquecedora, con él se puede hablar de todo, aunque no se compartan opiniones porque es una persona que sabe lo que es el respeto. Por la gente que entra en su local de todo tipo de nacionalidades se le puede preguntar ¿qué opina de cómo se vive aquí la inmigración, y de cómo los políticos hablan de ella en sus despachos?; de si la política fuera una librería, cuántos estantes estarían llenos de cuentos y cuántos de manuales de enriquecerse a costa del pueblo ?; de con medio millón de libros a su alrededor, ¿qué historia cree que se escribiría hoy sobre España, una farsa o una novela picaresca?….

Hoy, Planeta ZOCAr corre riesgo de desaparecer. El contrato de alquiler vence en septiembre de 2025 y la empresa propietaria ya ha mostrado su falta de interés en renovarlo. Si se pierde, no solo Jerez pierde una librería: perdemos todos un refugio.

Planeta ZOCAr es más que un local lleno de libros y leyendas. Es una metáfora viva: entre pasillos imposibles, entre fantasmas y entre encuentros inesperados, sobrevive una resistencia frente al olvido. La terquedad de seguir adelante aunque las circunstancias empujen a rendirse.

Quizás por eso me siento tan ligado a esa librería. Porque como ella, también lucho por mantener en pie una verdad que muchos preferirían enterrar bajo toneladas de silencio. Y porque sé, con certeza, que mientras existan lugares como este, siempre habrá rincones donde los libros, los fantasmas y la dignidad sigan dando la batalla.


Para más información sobre la librería: https://www.lavozdelsur.es/ediciones/jerez/fantasma-desalojo-sobrevuela-libreria-horrores-jerez_340350_102.html



sábado, 6 de septiembre de 2025

ZAPATERO, LOS ATONTAOS Y LA MEMORIA DOMESTICADA: DE PÉREZ-REVERTE A RÍOS CARRATALÁ

 


Arturo Pérez-Reverte volvió a hacer lo que mejor sabe: decir lo que muchos piensan y pocos se atreven a verbalizar. En su reciente entrevista con Pablo Motos en El Hormiguero, dejó caer frases que han hecho temblar las redes y las redacciones: José Luis Rodríguez Zapatero fue “un tonto que se hizo malo”, “todo el discurso de rojos y azules se debe a este atontao”, y lo más peligroso no son los malvados, sino los tontos, porque “la estupidez es muy receptiva”.

Lo dijo con la claridad de quien no necesita halagar a ningún poder: “Zapatero desenterró la Guerra Civil. Él quería tensión y lo consiguió. Sacó la Guerra Civil de la memoria”. Y añadió lo más devastador: “Ese tonto devolvió la confrontación entre hermanos”.

El diagnóstico no puede ser más certero. Zapatero no reabrió las heridas para cerrarlas con comprensión, sino para arañar votos en una España que llevaba décadas rehaciéndose como podía. Y, para hacerlo, necesitaba correa de transmisión. Porque un presidente no escribe libros ni manuales escolares: necesita a sus Ríos Carratalá de turno.


La coartada del saber

Aquí entra en escena el catedrático alicantino, Juan Antonio Ríos Carratalá, quien durante años ha encontrado en la llamada “memoria democrática” un filón académico y mediático. Él mismo lo resumió con ironía involuntaria en una entrevista: “En España hemos inventado un franquismo sin franquistas”. Claro, con frases así consigue el aplauso fácil del círculo ideológico y la etiqueta de “historiador valiente”.

Pero ¿cómo se construye ese “franquismo sin franquistas”? Muy sencillo: con biografías manipuladas, silencios selectivos y falsedades documentadas. A mi padre se le atribuyeron funciones represivas que nunca desempeñó; a mi abuelo, republicano asesinado por republicanos, se le convirtió en “víctima nacional” porque encajaba mejor en el relato oficial. Y así, entre recortes y tergiversaciones, se fabrica el relato que luego legitima leyes y discursos.

Eso no es historia. Es propaganda disfrazada de ciencia. Y es exactamente lo que Pérez-Reverte denunciaba cuando hablaba de “tontos que se hacen malos”.


El falso buenismo

El truco es tan viejo como efectivo: se invoca el “hay que saber lo que ocurrió para que no se repita”. Nadie puede oponerse a una frase tan sensata, claro. Pero lo que se practica no es conocimiento, sino manipulación tendenciosa. Se selecciona lo que conviene, se oculta lo que estorba, se caricaturiza a unos y se embellece a otros.

El resultado no es una sociedad reconciliada, sino crispada. Una sociedad donde se vuelve a hablar de “rojos” y “azules”, como si estuviéramos en 1936. Donde se levantan trincheras de papel y se podan las biografías a conveniencia. Donde se pudre la convivencia porque la historia se usa como garrote político.

Lo explicó Pérez-Reverte con su habitual brutalidad: “El discurso de buenos y malos, rojos y azules, se debe a Zapatero, a este atontao que por pura simpleza política sacó fantasmas que había costado muchísimo enterrar”.


Intelectuales libres vs. intelectuales domesticados

La comparación es inevitable.

  • Pérez-Reverte: un intelectual libre, incómodo, que incomoda al poder y no pide permiso para hablar.

  • Ríos Carratalá: un académico domesticado, dispuesto a dar cobertura “científica” a los dogmas oficiales aunque para ello deba manipular la verdad de familias concretas.

Uno molesta con sus frases; el otro protege con sus silencios. Uno recuerda que la verdad a veces hiere; el otro fabrica una “verdad oficial” que es en realidad una mentira conveniente.


Conclusión: un país crispado

Han pasado 89 años desde aquella Guerra Civil que arrasó familias, amistades y pueblos enteros. Se suponía que las generaciones posteriores aprenderíamos a convivir sin necesidad de trincheras ideológicas. Pero no: la estrategia del “atontao” Zapatero, amplificada por corifeos como Ríos Carratalá, ha conseguido devolvernos al bucle eterno de la confrontación.

Y todo ello disfrazado de historia, de memoria, de buenismo: “para que no se repita”.
El resultado, sin embargo, es exactamente el contrario:
crispación creciente, heridas mal cerradas y una convivencia cada vez más podrida.

Zapatero encendió la mecha. Ríos Carratalá y compañía aportaron la gasolina “académica”. Y hoy España vuelve a estar dividida entre rojos y azules como si el tiempo no hubiera pasado.

Pérez-Reverte lo resumió en dos frases demoledoras: “Los tontos son los que causan los problemas”. Y Zapatero, con sus leyes de memoria, no solo fue un tonto: se convirtió en malo.

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Enlaces de apoyo recomendados:

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viernes, 5 de septiembre de 2025

DIEGO SAN JOSÉ: ENTRE LA MEMORIA REEDITADA Y LA MENTIRA REPETIDA

Título original: Una nueva edición de las memorias de Diego San José

Modo de alusión

  • No menciona directamente a Antonio Luis Baena Tocón, pero la entrada se relaciona con él, pues Diego San José fue uno de los procesados en cuyo sumario actuó mi padre como secretario del juez instructor, en virtud de su servicio militar.

  • Esta circunstancia ha sido sistemáticamente tergiversada: tanto Ríos como el nieto de Diego San José han manipulado los hechos para presentarla como si mi padre hubiera tenido un papel activo en la condena, cuando la documentación demuestra lo contrario.

Estrategia discursiva de Ríos

  1. Exhibición cultural: aprovecha la reedición de unas memorias literarias para reforzar su narrativa sobre “periodistas represaliados”.

  2. Silencio calculado: omite explicar el contexto judicial real, que demostraría que la función de mi padre fue la de secretario militar obligado y nunca la de fiscal ni juez; por tanto: sin función decisoria.

  3. Puente hacia la propaganda: estas entradas alimentan después materiales sesgados como el vídeo de David Cot (Intentan BORRAR la historia franquista), difundido en 2025 y promocionado por el propio Ríos en su blog.

Puntos discutibles o falsos

  • Mi padre sí aparece en el sumario de Diego San José, pero lo hizo únicamente como secretario del juez instructor, en fase de instrucción y cumpliendo servicio militar obligatorio.

  • Ríos nunca aclara esto con rigor, lo que permite extender la idea falsa de que tuvo un papel decisivo en la condena.

  • El nieto de Diego San José, muy influido por Ríos Carratalá, llegó incluso supuestamente a suplantar a una tía nonagenaria suya al contactar con la web de Antonio Luis Baena Tocón, para reclamar el uso de una foto de libre publicación en internet de su abuelo; más tarde, a escribir comentarios en YouTube sobre el vídeo que a continuación comentaré, repitiendo casi literalmente el discurso de Ríos.

  • El vídeo de David Cot (“Intentan BORRAR la historia franquista (Caso Carratalá)”), difundido por Ríos en su blog el 17 de mayo de 2025, es un ejemplo claro de cómo estas omisiones acaban convirtiéndose en propaganda sensacionalista.


Réplica narrativa: Diego San José: entre la memoria reeditada y la mentira repetida

El 24 de diciembre de 2021, Ríos celebraba en su blog la reedición de las memorias de Diego San José. Hasta aquí, nada reprochable: recuperar textos literarios siempre es positivo. Lo preocupante es el uso que ha hecho de esta figura en su relato.

Es cierto que mi padre, Antonio Luis Baena Tocón, aparece en el sumario de Diego San José. Pero lo hizo únicamente como secretario del juez instructor, durante su servicio militar obligatorio. No como fiscal, no como juez, no como acusador. Esa fue la realidad documental: cumplía un papel administrativo en la fase de instrucción, y nada más.

Ríos jamás ha querido precisar esto. Prefiere la ambigüedad, porque así su relato se sostiene mejor: cuanto menos se distingue entre instrucción y consejo de guerra, más fácil es presentar a mi padre como corresponsable de condenas.

Esa estrategia no ha quedado en lo académico: ha influido incluso en algunos descendientes de San José. El caso más significativo es el de su nieto, que en un comentario público en YouTube llegó a escribir que mi padre fue “responsable en un porcentaje muy alto” de la condena a muerte de su abuelo. 📌 (véase pantallazo).

Ese comentario es revelador:

  1. Reproduce casi palabra por palabra el discurso de Ríos, transformando un rol administrativo en una “responsabilidad decisiva”.

  2. Contrasta con la documentación que he aportado en mis propios análisis (Diego San José: la memoria histórica y el rigor académico y La verdad frente al espectáculo), donde queda probado que la acusación es falsa: mi padre aparece en ese sumario, sí, pero en un rol administrativo, nunca decisorio y sin la voluntariedad que ha difundido Ríos.

  3. Refuerza el objetivo propagandístico de Ríos: dar voz a un descendiente para otorgar “autenticidad” a un relato ideológico.

El vídeo de David Cot, titulado “Intentan BORRAR la historia franquista (Caso Carratalá)” y difundido en mayo de 2025 (1), es el ejemplo perfecto: un montaje propagandístico que Ríos promocionó en su blog, construido sobre esta misma tergiversación.

La memoria de Diego San José merece respeto. Pero usar su nombre como excusa para atacar falsamente a mi padre no es memoria ni historia: es manipulación. Y lo peor: no ayuda a comprender mejor el pasado, sino a crispar el presente, alimentando un clima guerracivilista que nada aporta al rigor ni a la convivencia.

(1) https://varietesyrepublica.blogspot.com/2025/05/el-caso-carratala-em-you-tube.html

jueves, 4 de septiembre de 2025

EL FISCAL FUE RAMÓN DE ORBE: LA VERDAD QUE RÍOS NUNCA ACLARÓ

 


Título original: El fiscal Ramón de Orbe y Miguel Hernández
Fecha: lunes, 6 de diciembre de 2021
Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/12/el-fiscal-ramon-de-orbe-y-miguel.html

Modo de alusión

  • No menciona directamente a mi padre.

  • Indirectamente toca un punto clave: el cargo de fiscal en el caso Hernández.

  • Ríos conoce perfectamente que el fiscal fue Ramón de Orbe, pero nunca corrige la confusión que él mismo y otros alentaron, atribuyéndole ese papel a Antonio Luis Baena Tocón.

Estrategia discursiva de Ríos

  1. Erudición controlada: describe a Ramón de Orbe en relación con el caso Hernández, como parte de su serie sobre “errores e irregularidades” para reforzar su relato sobre la represión franquista.

  2. Elusión significativa: en este punto, podría haber aclarado de una vez por todas quién fue fiscal y quién no. Pero no lo hace, manteniendo abierto el margen para la confusión.

  3. Blindaje discursivo: su silencio mantiene viva la ambigüedad que le permite sostener su construcción previa.

Puntos discutibles o falsos

  • Omisión interesada: si sabía perfectamente que el fiscal del consejo de guerra de Miguel Hernández fue Ramón de Orbe, no Antonio Luis Baena Tocón: está probado documentalmente. ¿por qué en otros momentos alimenta o permite que se atribuya a mi padre ese cargo?

  • Repercusión mediática: varios medios, siguiendo sus imprecisiones, terminaron publicando que mi padre fue fiscal en el proceso contra Miguel Hernández, lo cual es absolutamente falso. Pese a saberlo, Ríos no lo ha desmentido públicamente en otros contextos (como otras tantas cosas), permitiendo que la prensa y tertulianos lo repitan.

  • Ausencia de rectificación: nunca desmintió expresamente que mi padre no fuera fiscal, ni ha hecho nada por frenar esa confusión que tanto daño causó. Esa omisión equivale a un fraude historiográfico por silencio (y no es la única): callar lo esencial para que prospere el equívoco.


Segmento de pruebas

1. Publicación oficial y Prueba documental – Ministerio de Defensa (2019)
En Los consejos de guerra de Miguel Hernández (Ministerio de Defensa, 2019), libro oficial (1), con participación de varios especialistas, incluido Ríos Carratalá, se establece con claridad que el fiscal fue Ramón de Orbe.

Es importante subrayar que la prueba la aporta el propio Ríos en un libro editado con el respaldo institucional del Ministerio de Defensa. A pesar de reconocer ahí que el fiscal fue Ramón de Orbe, en otros lugares ha permitido que se difunda la falsedad de que mi padre ocupó ese papel y nunca lo ha proclamado con la misma claridad en sus entrevistas o entradas.

Algunos historiadores (como Gutmaro Gómez Bravo) y otros comentaristas han llegado a confundir este documento oficial con otros trabajos del propio Ríos (de quien su ego habla o clasifica sus trabajos como "documentos o archivos históricos"). Resultado: presentan como "aval del Ministerio de Defensa" afirmaciones que en realidad proceden únicamente de publicaciones y trabajos personales de Ríos, con errores y falsedades.

Ese juego de equívocos refuerza la confusión: se cita una obra oficial para dar peso a conclusiones que no están en ella.

2. Blog supuestamente especializado – Palmeral (2)
En este blog dedicado a Miguel Hernández se afirma:
"El Fiscal del Ejército de Ocupación, Ramón de Orbe, calificó el delito como adhesión a la rebelión militar y solicitó la pena de muerte."

Coincide exactamente con lo documentado por Defensa: el fiscal fue Orbe, y no Baena Tocón.

3. Prensa generalista
En un reportaje de Confilegal (2021) (3) se afirma:
"Antonio Luis Baena Tocón no pidió la pena de muerte… pero como secretario judicial formó parte del proceso."

Esta frase es profundamente engañosa. Meter en el mismo saco "formar parte" sin hacer distinciones, fases, etc., equivale a decir que el soldado de guardia o el ujier que pasa lista también serían corresponsables de la condena.

En realidad, mi padre intervino solo en fase de instrucción, de forma obligada por el servicio militar. Nunca fue fiscal, nunca fue miembro de un consejo de guerra y jamás pidió condenas.

En este mismo enlace de Confilegal (3), que se considera serio, se dice erróneamente que se solicitó eliminar el nombre de mi padre de Internet, hasta ahí llega el poder y la falsedad de Ríos. Ya he dicho en diversas ocasiones lo que se solicitó inicialmente y queda reflejo de ello en mi entrada (4), distinto es que no se me diera voz y se le diera exclusivamente a RC.




Réplica narrativa: El fiscal fue Ramón de Orbe: la verdad que Ríos nunca aclaró

El 6 de diciembre de 2021, Ríos dedicó una entrada a Ramón de Orbe, el fiscal que actuó en el consejo de guerra contra Miguel Hernández. Hasta aquí, nada que objetar: Orbe fue efectivamente el fiscal que pidió la pena de muerte.

El problema es lo que Ríos calla. Porque mientras en su blog presenta al fiscal correcto, nunca ha rectificado la confusión que él mismo alimentó en entrevistas y publicaciones, donde se llegó a afirmar —falsamente— que el fiscal fue Antonio Luis Baena Tocón y/o atribuirle funciones del mismo que no tuvo.

Ese silencio no es un descuido: es una estrategia. Gracias a él, titulares de prensa poco rigurosos han repetido el error, y tertulianos lo han amplificado (muchos de esos titulares fueron presentados ante el Juzgado n.º 5 de Cádiz). Incluso medios serios, como Confilegal, llegaron a escribir que mi padre “como secretario judicial formó parte del proceso”, frase tramposa que mezcla fases distintas y convierte un papel administrativo en una supuesta corresponsabilidad penal.

La documentación, sin embargo, es clara. El Ministerio de Defensa, en un estudio donde participó el propio Ríos, dice sin rodeos: “El fiscal Ramón de Orbe sigue en su petición los criterios marcados por su colega…”. Otros especialistas lo corroboran. El blog Palmeral lo sintetiza: “El Fiscal del Ejército de Ocupación, Ramón de Orbe, solicitó la pena de muerte”.

La prueba documental es contundente: el Ministerio de Defensa publicó en 2019 el estudio Los consejos de guerra de Miguel Hernández, donde se afirma sin ambigüedad que el fiscal fue Ramón de Orbe (1)

Lo paradójico es que, a pesar de ser un documento oficial, algunos historiadores como Gutmaro Gómez Bravo (5) lo han confundido con textos personales de Ríos Carratalá, atribuyendo a Defensa afirmaciones falsas que no figuran en esa publicación. En otras palabras: se hace pasar como “verdad avalada por el Ministerio” lo que en realidad son opiniones o tergiversaciones de Ríos.

Esto no solo multiplica la confusión, sino que convierte un aval institucional serio en un pretexto para difundir falsedades, reforzando el relato construido por Ríos.

La verdad es sencilla: mi padre nunca fue fiscal. Era abogado (aunque lo niegue Ríos y le den voz otros), y durante su servicio militar obligatorio actuó como secretario adscrito a un juez instructor en algunos sumarios. Esa función limitada en fase de instrucción no lo convierte en juez, ni en fiscal, ni en acusador, y jamás pidió condenas de muerte.

Por eso la omisión de Ríos resulta tan grave. Porque él lo sabe. Lo reconoció en un libro institucional. Pero nunca lo ha querido decir alto y claro en el mismo tono con que ha dejado difundir la falsedad. No vale utilizar un nombre u otro según convenga al relato: eso no es rigor, aunque presuma de él. Esa doble vara de medir no es un olvido: es un fraude historiográfico por omisión.

El fiscal fue Ramón de Orbe. Y la verdad, aunque a Ríos le incomode, nunca se borra con silencios interesados.


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(1) Ministerio de Defensa. (2019). Los consejos de guerra de Miguel Hernández. [Publicación oficial].

(2) https://mhernandez-palmeral.blogspot.com/2021/05/miguel-hernandez-carceles-y-muerte-de.html?utm_source=chatgpt.com

(3) https://confilegal.com/20210905-antonio-luis-baena-tocon-no-pidio-la-pena-de-muerte-de-miguel-hernandez-pero-como-secretario-judicial-formo-parte-del-proceso/?utm_source=chatgpt.com

(4) https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/la-farsa-de-la-colaboracion-2019/

(5) https://antonioluisbaenatocon.blogspot.com/2025/06/cuando-el-archivo-se-convierte-en.html


miércoles, 3 de septiembre de 2025

FRAUDE HISTORIOGRÁFICO: CUANDO LOS SUMARIOS DICEN LO CONTRARIO

 

Entradas originales del Catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante Juan Antonio Ríos Carratalá:

  1. El periodista y novelista Alberto Marín Alcalde ante el Juzgado Militar de Prensa
    Fecha: 24 de noviembre de 2021
    Enlace:: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/el-periodista-y-novelista-alberto-marin.html

  2. Virgilio de la Pascua, funcionario y periodista condenado a muerte
    Fecha: 28 de noviembre de 2021
    Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/virgilio-de-la-pascua-funcionario-y.html


Modo de alusión

  • En los posts de su blog no menciona directamente a Antonio Luis Baena Tocón.

  • Pero en Nos vemos en Chicote (p. 192, ediciones 2015, 2019 y 2025) afirma falsamente que Alberto Marín y Virgilio de la Pascua “pasaron por las manos” de un juez y de un secretario —identificado en su narrativa como mi padre.

    Fuente: Ríos, Nos vemos en Chicote, pág. 192. 2015


Estrategia discursiva de Ríos Carratalá

  1. Repetición como prueba: repite la misma afirmación en distintas ediciones de su libro y en su ecosistema bloguero, como si la reiteración bastara para convertirlo en verdad.

  2. Ampliación del bulo: al incluir varios nombres juntos (Valentín de Pedro, Virgilio de la Pascua, José Robledano Torres, Alberto Marín Alcaide, Joaquín Dicenta Alonso), extiende el alcance de la supuesta “eficacia represiva” de mi padre.

  3. Ficción literaria disfrazada de historia: utiliza fórmulas narrativas (“pasaron por sus manos”) que suenan literarias, pero que en realidad carecen de sustento documental.

  4. Blindaje académico: presenta el pasaje como “prueba de eficacia”, cuando los archivos demuestran lo contrario.


Puntos discutibles o falsos

  • Fraude historiográfico: en los sumarios de Alberto Marín y Virgilio de la Pascua, entre otros, no aparece ni el nombre ni la firma de Antonio Luis Baena Tocón, ni en instrucción ni en consejo de guerra.

  • El único caso en el que figura la firma de mi padre es Robledano Torres, y únicamente en fase de instrucción, como secretario militar obligado por destino, no como funcionario ni como parte del consejo.

  • Generalización falsa: al escribir “todos pasaron por sus manos”, convierte un caso puntual (y justificado por las circunstancias) en una regla, distorsionando la verdad histórica.

  • Persistencia en la falsedad: lo repite en tres ediciones del libro (2015, 2019, 2025), pese a que los documentos de archivo lo desmienten.

  • Silencio selectivo: en sus entradas de blog, nunca rectifica ni corrige esta atribución, a pesar de haber sido advertido.


Réplica narrativaFraude historiográfico: cuando los sumarios dicen lo contrario

En las entradas de noviembre de 2021 sobre Alberto Marín Alcalde y Virgilio de la Pascua, Ríos no menciona directamente a mi padre. Pero basta abrir su libro Nos vemos en Chicote (p. 192) para leerlo:

“Todos pasaron por las manos de un juez implacable y un secretario empeñado en buscar las huellas de los delitos en la Hemeroteca Municipal de Madrid.”

Ese “secretario” no es otro que Antonio Luis Baena Tocón, a quien Ríos vuelve a señalar en un ejercicio de ficción literaria presentada como investigación histórica.

La realidad es muy distinta. La consulta de los sumarios en el Archivo General e Histórico de Defensa, aportados como prueba en la demanda civil (Doc. 35), lo demuestra:

  • Virgilio de la Pascua Garrido (Sumarios 6356 y 2717): no figura Antonio Luis Baena Tocón.


  • Alberto Marín Alcalde (Sumario 23830, Legajos 2058 y 3080): no figura Antonio Luis Baena Tocón.

  • Valentín de Pedro: (En las cuatro causas en Madrid con este nombre y de segundo apellido Benítez, corresponden tres a: Sumario 13919/Caja 3289; Sumario 15519/Caja 2272 y Legajo 2257/Sumario 15119, y una causa con segundo apellido Antón con Legajo 4161/Sumario 5791) no aparece Antonio Luis Baena Tocón ni su nombre, ni su firma, ni en fase de instrucción y mucho menos en consejo de guerra, pues no estuvo en ninguno.

  • Joaquín Dicenta Alonso: tampoco figura el nombre ni la firma de Antonio Luis Baena Tocón.

  • José Robledano Torres: el único caso en que figura, y solo como secretario del juez instructor en instrucción, obligado por su servicio militar.

Decir que “todos pasaron por sus manos” es, por tanto, absolutamente falso. No es un matiz: es un fraude historiográfico repetido en tres ediciones de un mismo libro y reforzado indirectamente en su blog.

No hablamos de un simple error, sino de la construcción deliberada de un relato: exagerar un caso puntual hasta convertirlo en norma, difundirlo como verdad académica y ocultar los documentos que lo desmienten.

Un investigador serio habría rectificado al primer aviso. Ríos, en cambio, prefirió multiplicar la falsedad y venderla como “prueba de eficacia represiva”. Lo que los sumarios desmienten, él lo repite. Y así, lo que debería ser historia rigurosa se convierte en propaganda ideológica.






lunes, 1 de septiembre de 2025

DE LA ILUSIÓN AL VICTIMISMO: UN CUATRIMESTRE PARA SEGUIR SIN RECTIFICAR

 

Título original: Un cuatrimestre ilusionante

Fecha: sábado, 30 de agosto de 2025

Enlace: https://varietesyrepublica.blogspot.com/2025/08/un-cuatrimestre-ilusionante.html


Modo de alusión

  • No menciona a mi padre directamente, pero habla de su propio prestigio académico, de su “trilogía” sobre consejos de guerra y de proyectos donde ya ha anunciado capítulos dedicados a Antonio Luis Baena Tocón.

  • Alusión indirecta: cada vez que repite sus actividades sobre Miguel Hernández o los consejos de guerra, revive el marco narrativo donde encajó falsamente a tu padre.

  • Quiere contactar con jóvenes investigadores que le mostraron su solidaridad por lo sucedido en marzo, conociendo solo su falsa versión de lo acontecido.


Estrategia discursiva de Ríos Carratalá

  1. Autopromoción constante: presenta su “cuadragésimo tercer curso” como mérito casi heroico, con un tono de autocelebración.

  2. Prestigio por asociación: cita colegas extranjeros y revistas internacionales como escudo contra la crítica.

  3. Víctima y protagonista: contrasta entre su discurso de ilusión y el victimismo que suele cultivar (“cansado, jubilación, ataques a su libertad”).

  4. Repetición obsesiva: vuelve a Miguel Hernández una y otra vez, hasta el punto de convertirlo en una mina personal de publicaciones, aunque sin rigor ni rectificación.

  5. Memoria selectiva: anuncia un blog específico para “la memoria, que no la historia”, como si fuera él quien decide qué memoria debe prevalecer.


Puntos discutibles

  • Su insistencia en los años de docencia parece más alarde de ego que mérito real.

  • Lleva años repitiendo que está cansado, que quiere jubilarse, pero a la vez acumula proyectos como si fuera imprescindible.

  • La “investigación” que difunde en su blog está llena de falsedades sobre Antonio Luis Baena Tocón.

  • La amenaza de un nuevo blog dedicado a la memoria confirma su intención de seguir controlando el relato, sin espacio para voces críticas.

  • El capítulo anunciado en La colmena dedicado a mi padre anticipa la repetición (y probablemente ampliación) de sus falsedades.

  • Sus temas son siempre unidireccionales: represión franquista, víctimas “extrañas” o “bohemias”, pero nunca aborda con el mismo rigor (o ninguno) la represión republicana.

  • El victimismo es recurrente: convierte en persecución lo que fue una legítima petición de rectificación (lo documento en mi entrada de blog La farsa de la colaboración, 2019).


Réplica narrativa: De la ilusión al victimismo: un cuatrimestre para seguir sin rectificar

La entrada del 30 de agosto de 2025 del catedrático Juan Antonio Ríos Carratalá en su blog Varietés y República, titulada “Un cuatrimestre ilusionante”, sorprende por su tono optimista. Bien está que alguien afronte con ilusión un nuevo curso académico. El problema no es la ilusión, sino el contraste con el victimismo al que nos tiene acostumbrados.

Durante años repitió que estaba cansado, que quería jubilarse, que había que dar paso a las nuevas generaciones. Ahora, en cambio, se presenta cargado de proyectos, congresos, artículos y libros. ¿Dónde queda el discurso de agotamiento? En la práctica, en un simple recurso retórico que sus voceros difunden para reforzar la imagen de académico perseguido e imprescindible.

Lo más inquietante no es su agenda de viajes ni sus colaboraciones internacionales, sino el anuncio de más publicaciones sobre Miguel Hernández y de un nuevo blog dedicado a la “memoria”. Memoria, sí, pero siempre la suya, la que selecciona y acomoda para sostener su relato. Porque en todas las entradas donde ha tratado a Antonio Luis Baena Tocón, nunca ha habido rectificación, solo repetición y amplificación de falsedades.

De todas sus actividades, destaca una: su participación en octubre en un congreso en Alcalá de Henares, donde —según dice— contará con la solidaridad de jóvenes investigadores “por lo sucedido en marzo”. Conviene recordarlo con precisión: en marzo de 2025 fue condenado en primera instancia por faltar al derecho al honor de una persona fallecida, mi padre, Antonio Luis Baena Tocón. No se tuvieron en cuenta todas las pruebas documentales aportadas, y aun así la sentencia le reconoció responsable, aunque solo por una mínima parte del daño causado. Hubo mucha solidaridad de personas que no saben cómo comenzó el problema, salvo la versión de Ríos Carratalá (a mí no me ha dado voz nadie, salvo alguna periodista demandada o su medio, después de haber publicado lo que le daba la gana, sin contrastar). Lo primero que debieran hacer los jóvenes investigadores es contrastar y tomar ejemplo de quien lo haga, que no es el caso. Más de un catedrático ha renegado de esa solidaridad, cuando ha tenido conocimiento real del conflicto, pues pensaban que se trataba de la versión creada por Ríos Carratalá (hay que felicitarle por su capacidad para convencer a otros y sorprende la falta de profesionalidad por dar credibilidad total a un colega, por el hecho de serlo)

Eso es lo que ocurrió en marzo: una condena judicial. Pero él lo traduce para su auditorio como persecución ideológica, como una jueza “de tiempos pasados”, como un ataque a la libertad académica. Y con esa retórica endulza a los jóvenes investigadores, haciéndoles creer que el riesgo está en que alguien les pida rigor, cuando en realidad el riesgo está en repetir falsedades sin contrastar.

Ese es el gran silencio: en lugar de reconocer su error —haber vinculado falsamente a mi padre con el consejo de guerra de Miguel Hernández—, anuncia incluso un nuevo capítulo en La colmena para reincidir. Nunca hab leído tanto sobre Hernández como en estos años, y no por amor a la investigación, sino por la necesidad de blindar su bulo.

Conviene recordar lo que expuse en mi entrada La farsa de la colaboración (2019): https://www.antonioluisbaenatocon.es/l/la-farsa-de-la-colaboracion-2019/ , todo comenzó con un requerimiento mínimo de supresión de datos falsos. Su respuesta no fue rectificar, sino generar una campaña de victimismo y desprestigio: que si censura franquista, que si libertad de investigación en peligro, que si quieren borrar archivos históricos. De ahí hasta hoy, su victimismo se ha convertido en modus operandi.

Por eso, cuando ahora habla de ilusión, conviene leerlo en clave de contraste: ilusión por publicar, sí, pero ninguna disposición a rectificar. Ilusión por seguir multiplicando su obra, pero a costa de repetir errores. Un cuatrimestre ilusionante, sí, pero solo para él. Para los que defendemos la verdad frente a sus falsedades, el panorama sigue siendo el mismo: silencio ante lo esencial, victimismo ante lo accesorio.

ESTAMPA 13: LA SONRISA DE LA CALVICIE

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