NUEVA SERIE
dedicada al análisis de Nos
vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá).
Ficha 1 — CUANDO EL CONTEXTO YA DICTA LA
CULPA
Del documento al personaje “útil” para el
relato
Fragmento analizado
Páginas
150-151 de Nos vemos en Chicote, obra del catedrático
Juan Antonio Ríos Carratalá.
“Las labores también requirieron varios
colaboradores. Al igual que en otros muchos casos, el capitán honorífico contó
para el proceso de Diego San José con la ayuda del quintacolumnista y recién
nombrado, se supone, alférez Antonio Luis de la Santísima Trinidad Baena
Tocón…”
Estrategia discursiva
El fragmento no se limita a describir una
intervención documental o administrativa.
Antes incluso de precisar funciones
concretas, Juan Antonio Ríos Carratalá introduce una atmósfera narrativa muy
determinada:
·
“represión”
·
“colaboradores”
·
“quinta columna”
·
“ayuda”
·
“recién nombrado”
·
proceso contra un represaliado
Es decir: el lector no recibe primero los
hechos y luego los interpreta.
Recibe antes el marco moral.
Y eso es importante.
Porque cuando un nombre aparece rodeado de
determinadas expresiones, el efecto psicológico ya está producido antes de que
se examine la realidad documental.
No es simplemente:
“Antonio Luis Baena Tocón figura en
determinados documentos militares.”
Lo que se construye es algo distinto:
“Antonio Luis Baena Tocón formaba parte del
engranaje represivo.”
Y esa conclusión no se obtiene únicamente
de los documentos, sino del modo en que son narrados por Juan Antonio Ríos
Carratalá en Nos vemos en
Chicote.
La cuestión, por tanto, no es negar la
existencia documental de Antonio Luis Baena Tocón en determinados expedientes
militares.
La cuestión es otra:
impedir que una mera aparición documental termine convertida, mediante
asociaciones semánticas y contexto narrativo, en una forma de responsabilidad
ideológica insinuada.
Porque una cosa es figurar como secretario
adscrito a un órgano instructor militar dentro de un destino derivado del
servicio.
Y otra muy distinta es ser presentado
literariamente como “colaborador” de la represión dentro de un escenario
narrativo donde cada palabra arrastra ya una carga moral previa.
Puntos discutibles
1. El término “colaboradores” no es
inocente
En un contexto de represión política, la
palabra “colaborador” posee una evidente carga moral e ideológica.
No describe solo una función.
Sugiere participación consciente en un
sistema represivo.
Y ahí surge el problema:
¿se demuestra realmente esa implicación
personal o simplemente se induce mediante el lenguaje?
Porque una cosa es aparecer como secretario
adscrito a un órgano instructor militar.
Y otra muy distinta es ser presentado narrativamente
como colaborador activo de la represión.
2. La etiqueta “quintacolumnista” introduce
una intención ideológica
El término no se utiliza aquí como dato
técnico.
Funciona como etiqueta política.
El lector ya no contempla a una persona
concreta situada en un contexto histórico complejo, sino a un personaje
previamente clasificado moralmente.
Y sin embargo, el debate histórico serio
debería distinguir entre:
·
convicción ideológica,
·
destino militar,
·
obligación derivada del servicio,
·
tareas burocráticas,
·
funciones instructoras,
·
capacidad real de decisión.
Cuando todo eso desaparece bajo una sola
etiqueta, el análisis histórico se convierte en simplificación narrativa.
3. “Recién nombrado, se supone”
La expresión “se supone” resulta llamativa
en un texto presentado con apariencia de rigor documental.
Porque:
·
o se conoce el dato,
·
o no se conoce.
Pero introducir una insinuación temporal
imprecisa dentro de un contexto moralmente cargado permite reforzar la escena
narrativa aunque la precisión documental no sea absoluta.
Y eso afecta inevitablemente a la
percepción del lector.
4. Se omite el contexto personal y vital
El lector no recibe aquí información
esencial para valorar correctamente la situación de Antonio Luis Baena Tocón:
·
que era un joven sometido al contexto de
posguerra,
·
que realizaba servicio militar,
·
que no pertenecía a ningún consejo de
guerra,
·
que no era juez,
·
que no dictaba sentencias,
·
que no firmó penas de muerte,
·
que actuaba como secretario adscrito en
fase instructora,
·
y que no ejercía funciones decisorias.
Todo eso desaparece detrás del decorado
literario de “represión y colaboradores”.
Y ahí es donde el relato deja de limitarse
a contextualizar documentos para empezar a construir personajes.
Réplica narrativa
Cuando el lenguaje decide antes que el
lector
Hay una forma muy eficaz de construir
culpables sin necesidad de acusar directamente.
Consiste en rodear un nombre de
determinadas palabras.
No hace falta afirmar:
“esta persona fue responsable de la
represión”.
Basta con situarla entre:
·
colaboradores,
·
quintacolumnistas,
·
procesos represivos,
·
ayudas al aparato franquista,
·
escenarios moralmente condenatorios.
El efecto ya está conseguido.
El lector completa solo el resto.
Y quizá ahí radique uno de los mayores
problemas de ciertos relatos contemporáneos sobre la memoria histórica:
la sustitución progresiva del matiz documental por la sugestión narrativa.
Porque una investigación rigurosa debería
comenzar preguntándose:
·
cuál era exactamente la función de una
persona,
·
qué capacidad real tenía,
·
si actuaba voluntariamente,
·
si pertenecía a órganos decisorios,
·
qué firmó realmente,
·
qué responsabilidad jurídica o material
asumió.
Sin embargo, cuando el relato necesita
personajes reconocibles, esas diferencias empiezan a desaparecer.
Entonces ya no importa demasiado distinguir
entre:
·
instructor y tribunal,
·
secretario y juez,
·
presencia documental y responsabilidad
penal,
·
servicio militar y militancia ideológica.
Todo queda absorbido por una misma
atmósfera moral.
Y así, un nombre acaba convertido en
personaje.
No necesariamente por lo que hizo.
Sino por cómo conviene contarlo.
📌 Notas y enlaces sugeridos
Referencia bibliográfica de la obra
·
Juan Antonio Ríos Carratalá, Nos vemos en Chicote,
Publicaciones Universidad de Alicante, 2015.
Referencia documental/judicial que
convendría citar
·
Sentencia 311/2021 del Juzgado
Contencioso-Administrativo nº 3 de Alicante.
·
Resoluciones donde se señala que Antonio
Luis Baena Tocón:
·
no perteneció a ningún consejo de guerra,
·
no firmó penas de muerte,
·
ni ejerció funciones decisorias.
Enlace relacionado de mi blog
·
Nos vemos en Chicote (2016 y 2025)



