viernes, 15 de mayo de 2026

Ficha 3 — El “BENEFICIARIO”

 

NUEVA SERIE dedicada al análisis de Nos vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá)

Ficha 3 — El “beneficiario”

Cuando el contexto general se convierte en sospecha individual


Fragmento analizado

Página 152 de Nos vemos en Chicote, obra del catedrático Juan Antonio Ríos Carratalá.

“En paralelo con tantos otros beneficiarios del anonimato, el funcionario Antonio Luis Baena Tocón se reincorporó a la administración local en la que tenía plaza desde el 27 de julio de 1934 y aprobó la oposición de interventor municipal en junio de 1944.”

Y continúa:

“Sus primeros destinos fueron las localidades sevillanas de Paradas y, cuatro años después, La Rinconada.”

Más adelante añade:

“Las consecuencias fueron las previstas de acuerdo con la pretensión de crear una tupida red clientelar que fidelizara a quienes se consideraban vencedores.”

 


Estrategia discursiva

En este fragmento, Juan Antonio Ríos Carratalá ya no está describiendo únicamente hechos administrativos o profesionales.

Está construyendo una interpretación política y moral de toda la trayectoria posterior de Antonio Luis Baena Tocón.

La secuencia narrativa aparece cuidadosamente encadenada:

1.    intervención militar (sin haber pertenecido a ella),

2.    reincorporación administrativa,

3.    oposición,

4.    carrera funcionarial,

5.    beneficiario,

6.    vencedores,

7.    red clientelar franquista.

Todo queda integrado dentro de una misma lógica interpretativa.

El lector ya no contempla:

·      un recorrido biográfico complejo,

·      una reconstrucción vital tras la guerra,

·      o una carrera administrativa concreta.

Lo que recibe es otra cosa:
la impresión de una continuidad ideológica entre guerra, administración y beneficio político posterior.

Y ése es precisamente uno de los mecanismos narrativos más importantes del libro:
👉 transformar un contexto histórico general en sospecha individual.

 

Puntos discutibles

1. “Beneficiarios del anonimato”

Esta expresión es enormemente significativa.

Porque no describe simplemente:

·      empleados públicos (incluyendo tiempos que no lo fueron),

·      personas que reconstruyeron su vida tras la guerra,

·      funcionarios de posguerra,

·      o personas que siguieron desarrollando una carrera administrativa.

La expresión:

“beneficiarios del anonimato”

sugiere otra cosa:

·      impunidad,

·      ocultación,

·      responsabilidades morales diluidas,

·      sujetos protegidos por el silencio histórico.

Es decir:
no se limita a contextualizar.

Introduce una sospecha moral.

Y el problema es que esa sospecha aparece antes de demostrar una participación personal decisoria en hechos represivos concretos.

 

2. “Funcionario… desde 1934”

Aquí aparece una cuestión muy importante.

Ríos Carratalá escribe:

“tenía plaza desde el 27 de julio de 1934”

Y el dato, en sí mismo, puede ser exacto administrativamente.

Pero el efecto narrativo va más allá del dato.

Porque el lector recibe la imagen de:

·      un funcionario consolidado,

·      integrado plenamente en el aparato estatal,

·      con continuidad burocrática estable antes y después de la guerra.

Y ahí es donde surge el problema de perspectiva histórica que el usuario viene señalando reiteradamente:
👉 durante la guerra y la inmediata posguerra, Antonio Luis Baena Tocón no era el “funcionario veterano” que retrospectivamente parece proyectarse.

Era un joven marcado por:

·      el asesinato de su padre,

·      la persecución sufrida en zona republicana,

·      el exilio,

·      la clandestinidad,

·      la supervivencia,

·      y posteriormente el cumplimiento de obligaciones militares dentro del contexto de posguerra.

Cuando todo eso desaparece detrás de la simple continuidad administrativa, la biografía queda reducida a una lectura burocrática e ideológica.

 

3. La oposición de 1944 como “premio”

El fragmento culmina con la idea de:

·      “red clientelar”

·      y “vencedores”.

Y eso provoca automáticamente en el lector una conclusión:
que Antonio Luis Baena Tocón habría aprobado o prosperado gracias a afinidad ideológica o recompensa política.

Sin embargo, el texto no demuestra específicamente eso respecto a él.

Lo que hace es introducir su caso concreto dentro de una interpretación general sobre el funcionamiento del régimen franquista.

Y ahí aparece uno de los mecanismos más importantes de esta narrativa:
👉 convertir contexto general en sospecha individual.

Porque una cosa es analizar críticamente el funcionamiento de una administración autoritaria.

Y otra muy distinta trasladar automáticamente esa interpretación a cada persona concreta que desarrolló posteriormente una carrera administrativa.

 

4. El problema de la continuidad ideológica automática

Aquí empieza a aparecer uno de los grandes ejes narrativos del libro:

·      servicio militar,

·      documentación judicial,

·      reincorporación administrativa,

·      oposición,

·      carrera funcionarial,

·      integración en el régimen,

·      beneficio posterior.

Todo aparece encadenado dentro de una misma lectura política retrospectiva.

Y ése es precisamente uno de los puntos más discutibles del enfoque:
👉 la tendencia a reinterpretar una vida entera bajo una única clave ideológica.

Porque no es lo mismo:

·      sobrevivir en una época,

·      reconstruir una vida tras una guerra,

·      trabajar dentro de una administración existente,

·      o aprobar unas oposiciones,

que:

·      formar parte consciente de una maquinaria represiva,

·      beneficiarse personalmente de ella,

·      o recibir recompensas por actuaciones ideológicas concretas.

Cuando esas diferencias desaparecen, la complejidad histórica queda sustituida por una narrativa lineal.

 

Réplica narrativa

Cuando toda una vida se convierte en una sola explicación

Hay una manera muy eficaz de reinterpretar retrospectivamente una biografía.

Consiste en unir episodios distintos bajo una misma lógica moral.

Primero aparece el contexto militar.
Después la documentación judicial.
Luego la reincorporación administrativa.
Más tarde la oposición.
Finalmente la carrera profesional.

Y cuando todo queda colocado en la misma secuencia narrativa, el lector recibe una conclusión implícita:

“todo formaba parte del mismo engranaje.”

Ese es el verdadero mecanismo del fragmento.

No necesita demostrar específicamente:

·      trato de favor,

·      recompensa concreta,

·      enchufe político,

·      ni beneficio personal probado.

Le basta con situar una vida entera dentro del paisaje de:

·      vencedores,

·      red clientelar,

·      fidelización,

·      anonimato,

·      y aparato franquista.

El efecto ya está conseguido.

Pero una biografía humana rara vez es tan simple.

Porque entre 1936 y 1944 no solo hubo administraciones y expedientes.

Hubo:

·      asesinatos familiares,

·      persecución,

·      miedo,

·      clandestinidad,

·      exilio,

·      supervivencia,

·      reconstrucción personal,

·      y necesidad de rehacer una vida desde cero.

Y precisamente ahí es donde el relato lineal empieza a volverse insuficiente.

Porque una cosa es estudiar críticamente un sistema político.

Y otra muy distinta convertir automáticamente a cada persona que vivió y trabajó dentro de aquel contexto en beneficiario ideológico consciente del mismo.

La historia exige contexto.

Pero también exige distinguir entre:

·      estructuras generales,

·      y trayectorias individuales.

Y cuando esa distinción desaparece, el archivo deja de explicar vidas para empezar a simplificarlas.

 

📌 Notas y enlaces sugeridos

Referencia bibliográfica

  • Juan Antonio Ríos Carratalá, Nos vemos en Chicote, Publicaciones Universidad de Alicante, 2015.

Referencia documental/judicial

  • Sentencia 311/2021 del Juzgado Contencioso-Administrativo nº 3 de Alicante.
  • Resoluciones donde se señala que Antonio Luis Baena Tocón:
    • no perteneció a ningún consejo de guerra,
    • no firmó penas de muerte,
    • ni ejerció funciones decisorias.

Documentación que acompaña a modo de ejemplos

  • Documentos de Expediente que aporta el Archivo General de la Administración
  • Extracto certificado notarial
  • Trámite de baremación en el escalafón del Cuerpo de Interventores
  • Hoja de servicios hasta 31 de diciembre de 1955
  • Certificado de nombramiento por Concurso Público (como el resto de destinos) en Diputación de Córdoba







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jueves, 14 de mayo de 2026

Ficha 2 — El “SUPUESTO LICENCIADO”

 

NUEVA SERIE dedicada al análisis de Nos vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá).

Ficha 2 — El “supuesto licenciado”

Cuando la insinuación sustituye a la prueba


Fragmento analizado

Página 151 de Nos vemos en Chicote, obra de Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante.

“Gracias a su probada voluntad de opositor e impecable patriotismo, el supuesto licenciado en Derecho por la Universidad Complutense —en su expediente solo consta que cursó el bachillerato en un instituto de Guadalajara y tres asignaturas en la Universidad de Murcia—…”

Y continúa:

“…durante el curso 1932-1933, antes de pedir el traslado— ascendió a teniente el 31 de diciembre de 1943.”




Estrategia discursiva

En este fragmento, Juan Antonio Ríos Carratalá no se limita a aportar un dato documental sobre Antonio Luis Baena Tocón.

Realiza varias operaciones discursivas al mismo tiempo:

  • cuestiona su formación jurídica;
  • siembra duda sobre su condición de licenciado;
  • asocia su ascenso militar a una supuesta adhesión ideológica;
  • lo presenta como posible beneficiario del régimen;
  • y utiliza una fórmula irónica: “supuesto licenciado”.

Todo ello en apenas unas líneas.

La operación es eficaz porque no necesita afirmar directamente que Antonio Luis Baena Tocón mintiera sobre su titulación. Le basta con introducir una palabra: “supuesto”.

Y esa palabra cambia todo.

No estamos ante una simple cautela archivística. Si el autor hubiera querido limitarse a señalar una laguna documental, podría haber escrito:

“No he localizado el título.”
“No consta en el expediente consultado.”
“No he podido verificar documentalmente esa licenciatura.”

Pero no escribe eso.

Escribe:

“supuesto licenciado”.

Y esa expresión no describe una ausencia documental.
Introduce una sospecha personal.


Puntos discutibles

1. El uso de “supuesto licenciado”

Esta es probablemente una de las expresiones más delicadas del fragmento.

Porque “supuesto licenciado” no significa simplemente “dato no verificado”. En el lenguaje común, esa fórmula sugiere duda, impostura o falsa atribución.

El problema no está en investigar la trayectoria académica de una persona. Eso sería perfectamente legítimo.

El problema está en presentar una posible laguna documental como insinuación de falsedad.

Porque una cosa es decir:

“En el expediente consultado no aparece el título.”

Y otra muy distinta es escribir:

“el supuesto licenciado en Derecho”.

La primera fórmula informa.
La segunda desacredita.

Y lo hace además proyectando una sombra retrospectiva sobre toda la biografía profesional de Antonio Luis Baena Tocón.


2. Una insinuación que afecta a toda una trayectoria

La insinuación no queda aislada en el ámbito académico.

Si se pone en duda que una persona fuera licenciada en Derecho, se pone indirectamente en cuestión:

  • su formación jurídica,
  • su ejercicio profesional,
  • su carrera posterior,
  • su legitimidad como abogado,
  • su preparación técnica,
  • y, en último término, su credibilidad personal.

Por eso esta expresión no es menor.

No estamos ante una simple discusión sobre un expediente universitario. Estamos ante una fórmula que permite al lector pensar:

“quizá no era realmente licenciado.”

Y esa sospecha, una vez sembrada, contamina todo lo demás.


3. “Solo consta…”: el detalle archivístico como arma narrativa

Ríos Carratalá añade que en el expediente “solo consta” que cursó el bachillerato en un instituto de Guadalajara y tres asignaturas en la Universidad de Murcia.

El recurso es hábil.

Primero se introduce la sospecha: “supuesto licenciado”.
Después se aporta un dato aparentemente objetivo: “solo consta…”.
Y el lector completa mentalmente la conclusión:

“entonces no lo era.”

Pero esa conclusión no queda necesariamente probada por el fragmento.

Que en un expediente consultado solo consten determinados estudios no equivale automáticamente a demostrar que una persona no concluyera su formación, no obtuviera traslado, no completara estudios en otro centro, no regularizara su situación académica o no reuniera posteriormente las condiciones profesionales correspondientes.

Una ausencia parcial en un expediente no puede convertirse, sin más, en una sentencia biográfica.


4. La asociación entre ascenso militar e ideología

La frase:

“Gracias a su probada voluntad de opositor e impecable patriotismo…”

tampoco es neutra.

No describe simplemente una circunstancia administrativa. Construye una escena moral:

  • voluntad política,
  • adhesión ideológica,
  • patriotismo impecable,
  • recompensa,
  • ascenso militar,
  • beneficio dentro del régimen.

De nuevo, el lector no recibe primero los hechos y después los valora. Recibe ya una interpretación moralmente orientada.

El problema es que esa interpretación se presenta antes de explicar con precisión:

  • cuál era el contexto personal de Antonio Luis Baena Tocón,
  • qué circunstancias familiares había vivido,
  • qué implicaba el servicio militar en aquel momento,
  • qué grado real de voluntariedad existía,
  • qué funciones desempeñaba,
  • y qué capacidad decisoria tenía.

5. Vivir un contexto no equivale a dirigirlo

Aquí conviene insistir en una distinción esencial.

No es lo mismo:

  • haber vivido en aquel contexto,
  • cumplir servicio militar,
  • aparecer en documentación militar,
  • ejercer funciones burocráticas subordinadas,
  • o figurar como secretario adscrito en fase instructora,

que:

  • actuar como ideólogo represivo,
  • formar parte de un órgano decisorio,
  • dirigir procedimientos,
  • promover condenas,
  • o beneficiarse voluntariamente de una maquinaria política.

El problema del texto de Ríos Carratalá es que esas diferencias quedan diluidas.

Todo se ordena narrativamente hacia una misma impresión: Antonio Luis Baena Tocón como personaje ideológicamente integrado en el aparato represivo.

Y esa impresión no nace solo de los documentos, sino del modo en que se seleccionan, se adjetivan y se encadenan las palabras.


Réplica narrativa

Tres asignaturas y una biografía reescrita

Hay palabras que parecen pequeñas, pero pesan mucho.

“Supuesto” es una de ellas.

Colocada delante de “licenciado”, no funciona como una simple cautela académica. Funciona como una sospecha.

No dice abiertamente:

“Antonio Luis Baena Tocón no era licenciado.”

Pero deja la puerta abierta para que el lector lo piense.

Y esa es precisamente la eficacia de la insinuación: permite dañar sin afirmar del todo, sugerir sin probar plenamente, sembrar una duda y dejar que la imaginación del lector haga el resto.

Porque si el problema era estrictamente documental, bastaba con escribir:

“No he localizado el título en el expediente consultado.”

Eso habría sido prudente.

Pero “supuesto licenciado” es otra cosa.

Es una fórmula de descrédito.

La técnica del “detalle archivístico demoledor”

Ríos utiliza una técnica muy característica:

  • aporta pequeños datos concretos,
  • aparentemente objetivos,
  • mezclados con ironía o insinuación,
  • para construir una conclusión moral más amplia.

Ejemplo:

solo consta que cursó el bachillerato… y tres asignaturas…”

Eso produce en el lector la sensación de:

  • entonces mintió”,
    aunque el autor realmente no pruebe eso de forma concluyente.

 

Y más aún cuando aparece acompañada de expresiones como “probada voluntad de opositor” e “impecable patriotismo”. Entonces el lector no solo duda de la titulación. También recibe una imagen completa: la de alguien ideológicamente alineado, recompensado y beneficiado.

Ese es el mecanismo.

Primero se cuestiona la formación.
Después se asocia el ascenso a la adhesión política.
Finalmente se construye un personaje.

Pero una biografía no puede reescribirse a golpe de adjetivo.

Y menos aún cuando se trata de una persona que no puede defenderse, cuya vida profesional posterior, cuya condición jurídica y cuya trayectoria deberían examinarse con rigor, no con ironía.

Porque una cosa es investigar.
Otra muy distinta es insinuar.

Una cosa es decir que falta un documento en un expediente determinado.
Otra es sugerir que toda una trayectoria fue impostada.

Y una cosa es estudiar la posguerra.
Otra es convertir a cada persona que aparece en un documento militar en pieza voluntaria de un relato represivo previamente construido.

La historia exige archivos.
Pero también exige prudencia.

Y cuando la prudencia desaparece, el archivo deja de servir a la verdad y empieza a servir al relato.

 

P.D1. Solo tengo dos objetos de recuerdo que pertenecieron a mi padre: su título académico de Licenciado en derecho, que tuvo en su día colgado en su despacho y que yo tengo en mi escritorio (razón por la que me sorprendió leer casualmente en Internet un texto de Ríos Carratalá en el que decía que se hacía pasar por abogado, aparte de conocer de primera mano su trayectoria como abogado) y una pequeña medalla de la Virgen de la Esperanza, que un día le viera una miliciana de una de las chekas madrileñas por las que pasó, en la que le dieron “masajes terapéuticos y recitales de poesía”, a pesar de llevar salvoconducto de Jiménez de Asúa, amigo y colega de mi abuelo, pidiendo ésta a sus compañeros que se lo dejaran a ella y lo mandara al paredón. Memoria histórica y familiar.

P.D.2. El catedrático e investigador profesional Ríos Carratalá no fue capaz de localizar documento acreditativo de la licenciatura de mi padre, aunque sí “chismorrear” con supuesto conocimiento de causa por los puestos de trabajo que desempeñó, obtenidos por Concursos de traslados públicos y no por servicios represores prestados al Régimen (es más fácil difamar que molestarse en buscar información real y verdadera), para los que tuvo que acreditar dicha titulación y donde consta los méritos aportados, que no eran para nada “firmar alegremente condenas de muerte”,


Notas y enlaces sugeridos

Referencia bibliográfica

Juan Antonio Ríos Carratalá, Nos vemos en Chicote, Publicaciones Universidad de Alicante, 2015.

Documentación

Relación de algunos documentos investigados, entre otros muchos, sobre Antonio Luis Baena Tocón y que se guardan en su totalidad:

1- Portada Expediente Universidad.

2.- Expediente de la vergüenza para quien lo difama y del que ALBT jamás habló en vida.

3.- Extracto de “Nos vemos en Chicote” (Juan Antonio Ríos Carratalá)

4.- Toma de posesión B.O, en Priego de Córdoba.

5.- Ejemplo de título administrativo por Concurso Oposición en Diputación de Córdoba

6.- Decreto oposición Ayuntamiento de Córdoba

7.- Expte. Concurso Oposición Ayuntamiento de Córdoba

8.- Extracto parcial aspirantes del Concurso Oposición Ayuntº de Córdoba

9.- Toma de posesión B.O.E.

10.- Portada Archivo Mpal de Córdoba sobre Antonio Luis Baena Tocón

11.- Copia de la portada del Expediente de ALBT en el Archivo General de la Administración

12.- Extracto parcial Expediente Antonio Luis Baena Tocón en A.G.A.

 


Referencia judicial/documental

Sentencia 311/2021 del Juzgado Contencioso-Administrativo nº 3 de Alicante.

Resoluciones donde se señala que Antonio Luis Baena Tocón:

  • no perteneció a ningún consejo de guerra,
  • no firmó penas de muerte,
  • ni ejerció funciones decisorias.

Enlaces de apoyo

  • Entrada relacionada de mi blog: Nos vemos en Chicote (2016 y 2025)
  • Web documental: Antonio Luis Baena Tocón

Ficha 3 — El “BENEFICIARIO”

  NUEVA SERIE dedicada al análisis de Nos vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá) Ficha 3 — El “beneficiario” Cuando el contexto ...