La polémica sobre las jornadas “1936: La guerra que todos perdimos”, organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra en Sevilla, ha transcurrido no tanto en torno a hechos o documentos históricos, sino en el terreno pantanoso de la descalificación personal y las metáforas culturales.
En ese clima, el catedrático Juan Antonio Ríos Carratalá
publicó en su blog una entrada titulada Los matones también
mueren, que lejos de aportar análisis historiográfico sobre la
Guerra Civil Española se queda en la descripción moral de
personajes y en el recurso continuado al lenguaje figurado.
Este artículo desmonta esas estrategias retóricas y sitúa la
discusión donde debe estar: en la evidencia documental, la memoria
histórica y el respeto a quienes sufrieron la tragedia de 1936-39.
1) La controversia de las jornadas y mi posición
Las jornadas buscaban abrir un espacio plural de reflexión sobre el legado de la guerra de 1936. El título —“La guerra que todos perdimos”— fue interpretado por algunos como equidistancia moral. Sin embargo, esa formulación tiene sentido si se entiende desde la dimensión humana: España perdió más de lo que ganó, y mi familia lo sabe porque vivió pérdidas irreparables de seres queridos, ruina y estigma.
Esa interpretación humana no borra responsabilidades políticas ni relativiza el conflicto militar; nombra el daño que la sociedad sufrió en su conjunto.
2) ¿Qué hace Ríos Carratalá?
El catedrático de Literatura Española de la universidad de Alicante, Juan Antonio Ríos Carratalá, ha publicado una nueva entrada en su blog, titulada Los matones también mueren
En otras ocasiones ha afirmado que su blog sirve de “investigación” y apoyo para la elaboración de futuros libros suyos (tal y como declaró en sesión judicial en Cádiz, el 14 de octubre de 2024), su texto del 30 de enero de 2026 no contiene análisis de fuentes históricas sobre 1936. En cambio, lo que encontramos son descripciones, metáforas y calificativos dirigidos al novelista Pérez-Reverte y a otros personajes del debate cultural contemporáneo.
3) Citas literales de Ríos Carratalá
A) Metáforas cinematográficas
En lugar de trabajar con documentos o hechos, Ríos recurre a una película del Oeste:
“El desigual enfrentamiento ... me ha recordado un episodio de la magnífica película Little Big Man (1970) (…).”
Esto sitúa a la polémica en una narración imaginaria donde los personajes se asemejan a vaqueros legendarios —no como actores reales de un proceso histórico— y enrarece cualquier intento de análisis serio.
B) Calificativos hacia Pérez-Reverte
Ríos Carratalá no discute ideas; etiqueta y personaliza. Algunas de sus frases textuales:
“Ahora, después de acusar al colega como ignorante, sectario e infantiloide…”
“… Viejo, incluso viejuno, es el argumento de autoridad cuartelaria.”
“… La coherencia de un papel monocorde y previsible le lleva a una dureza que, superada una cierta edad, es patética…”
Estas no son observaciones analíticas, sino juicios personales convertidos en evidencia retórica. No hay referencia a una sola fuente documental de la Guerra Civil Española en todo el texto.
C) Lógica del western moral
Ríos Carratalá describe a Pérez-Reverte como un pistolero vetusto que reparte “mandobles verbales”:
“Algo similar le ha sucedido a Arturo Pérez Reverte, acostumbrado a repartir mandobles verbales a diestro y siniestro…”
Ese tipo de lenguaje —más propio de la literatura del Oeste que del estudio histórico— revela una elección deliberada: sustituir análisis por metáforas y personajes por caricaturas.
4) Historiografía vs retórica
La historia seria opera con documentos, archivos, hemerotecas, testimonios y métodos críticos. Lo que Ríos Carratalá ofrece en su blog es una novela moral encubierta, donde los interlocutores se convierten en arquetipos —el pistolero viejo, el matón venido a menos, el dignatario legionario— y donde la Guerra Civil es meramente el telón de fondo de un duelo imaginario.
Ese enfoque puede tener valor literario o humorístico, pero no puede sustituir al análisis histórico riguroso.
5) Sobre la expresión “la guerra que todos perdimos”
Pérez-Reverte y Vigorra pretendían generar un espacio de debate, Ríos optó por desacreditar antes de escuchar: se caricaturiza al adversario y se construye una versión moral de la historia. Este patrón se repite en otros debates culturales contemporáneos: primero se etiqueta, luego se pontifica.
La frase no niega que hubo vencedores y vencidos. Lo que señala es que el coste humano y moral del conflicto afectó a toda la sociedad. Esta interpretación no es equidistancia moral barata, sino un reconocimiento del daño colectivo.
Que algunos pretendan apropiarse de esa idea para atacarla desde lugares morales o culturales sin entrar a fondo en la historia es parte del problema que estamos viviendo: el ruido sirve de coartada para evitar el rigor.
6) Resumen crítico
La memoria histórica no se reconcilia con insultos ni con metáforas de vaqueros. Se reconstruye con pruebas, documentos, testimonios y, sobre todo, con respeto por quienes vivieron el horror de la violencia política.
Reducir ese trabajo a una lucha de personajes imaginarios o a calificativos personales no solo es impropio de una investigación: es intimidatorio, distractor y profundamente miope.
Los adjetivos no sustituyen a los hechos.
Y la historia no se
honra con fábulas;
se honra con verdad.
FUENTES Y ENLACES
1) Entrada de Ríos Carratalá, Los matones también mueren
Publicado el 30 de enero de 2026 en el blog Varietés y República.
👉 https://varietesyrepublica.blogspot.com/2026/01/los-matones-tambien-mueren.html?m=1
2) Mi propia entrada anteriormente publicada






