NUEVA SERIE dedicada al análisis de Nos
vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá).
Ficha 2 — El “supuesto
licenciado”
Cuando la insinuación sustituye a la prueba
Fragmento analizado
Página 151
de Nos vemos en Chicote, obra de Juan Antonio Ríos Carratalá,
catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante.
“Gracias a
su probada voluntad de opositor e impecable patriotismo, el supuesto licenciado
en Derecho por la Universidad Complutense —en su expediente solo consta que
cursó el bachillerato en un instituto de Guadalajara y tres asignaturas en la
Universidad de Murcia—…”
Y continúa:
“…durante el
curso 1932-1933, antes de pedir el traslado— ascendió a teniente el 31 de
diciembre de 1943.”
Estrategia discursiva
En este
fragmento, Juan Antonio Ríos Carratalá no se limita a aportar un dato
documental sobre Antonio Luis Baena Tocón.
Realiza
varias operaciones discursivas al mismo tiempo:
- cuestiona su formación
jurídica;
- siembra duda sobre su condición
de licenciado;
- asocia su ascenso militar a una
supuesta adhesión ideológica;
- lo presenta como posible
beneficiario del régimen;
- y utiliza una fórmula irónica:
“supuesto licenciado”.
Todo ello en
apenas unas líneas.
La operación
es eficaz porque no necesita afirmar directamente que Antonio Luis Baena Tocón
mintiera sobre su titulación. Le basta con introducir una palabra: “supuesto”.
Y esa
palabra cambia todo.
No estamos
ante una simple cautela archivística. Si el autor hubiera querido limitarse a
señalar una laguna documental, podría haber escrito:
“No he
localizado el título.”
“No consta en el expediente consultado.”
“No he podido verificar documentalmente esa licenciatura.”
Pero no
escribe eso.
Escribe:
“supuesto
licenciado”.
Y esa
expresión no describe una ausencia documental.
Introduce una sospecha personal.
Puntos discutibles
1. El uso de “supuesto licenciado”
Esta es
probablemente una de las expresiones más delicadas del fragmento.
Porque
“supuesto licenciado” no significa simplemente “dato no verificado”. En el
lenguaje común, esa fórmula sugiere duda, impostura o falsa atribución.
El problema
no está en investigar la trayectoria académica de una persona. Eso sería
perfectamente legítimo.
El problema
está en presentar una posible laguna documental como insinuación de falsedad.
Porque una
cosa es decir:
“En el
expediente consultado no aparece el título.”
Y otra muy distinta
es escribir:
“el supuesto
licenciado en Derecho”.
La primera
fórmula informa.
La segunda desacredita.
Y lo hace
además proyectando una sombra retrospectiva sobre toda la biografía profesional
de Antonio Luis Baena Tocón.
2. Una insinuación que afecta a toda una trayectoria
La
insinuación no queda aislada en el ámbito académico.
Si se pone
en duda que una persona fuera licenciada en Derecho, se pone indirectamente en
cuestión:
- su formación jurídica,
- su ejercicio profesional,
- su carrera posterior,
- su legitimidad como abogado,
- su preparación técnica,
- y, en último término, su
credibilidad personal.
Por eso esta
expresión no es menor.
No estamos
ante una simple discusión sobre un expediente universitario. Estamos ante una
fórmula que permite al lector pensar:
“quizá no
era realmente licenciado.”
Y esa
sospecha, una vez sembrada, contamina todo lo demás.
3. “Solo consta…”: el detalle archivístico como arma
narrativa
Ríos
Carratalá añade que en el expediente “solo consta” que cursó el bachillerato en
un instituto de Guadalajara y tres asignaturas en la Universidad de Murcia.
El recurso
es hábil.
Primero se
introduce la sospecha: “supuesto licenciado”.
Después se aporta un dato aparentemente objetivo: “solo consta…”.
Y el lector completa mentalmente la conclusión:
“entonces no
lo era.”
Pero esa
conclusión no queda necesariamente probada por el fragmento.
Que en un
expediente consultado solo consten determinados estudios no equivale
automáticamente a demostrar que una persona no concluyera su formación, no
obtuviera traslado, no completara estudios en otro centro, no regularizara su
situación académica o no reuniera posteriormente las condiciones profesionales
correspondientes.
Una ausencia
parcial en un expediente no puede convertirse, sin más, en una sentencia
biográfica.
4. La asociación entre ascenso militar e ideología
La frase:
“Gracias a
su probada voluntad de opositor e impecable patriotismo…”
tampoco es
neutra.
No describe
simplemente una circunstancia administrativa. Construye una escena moral:
- voluntad política,
- adhesión ideológica,
- patriotismo impecable,
- recompensa,
- ascenso militar,
- beneficio dentro del régimen.
De nuevo, el
lector no recibe primero los hechos y después los valora. Recibe ya una
interpretación moralmente orientada.
El problema
es que esa interpretación se presenta antes de explicar con precisión:
- cuál era el contexto personal
de Antonio Luis Baena Tocón,
- qué circunstancias familiares
había vivido,
- qué implicaba el servicio
militar en aquel momento,
- qué grado real de voluntariedad
existía,
- qué funciones desempeñaba,
- y qué capacidad decisoria
tenía.
5. Vivir un contexto no equivale a dirigirlo
Aquí
conviene insistir en una distinción esencial.
No es lo
mismo:
- haber vivido en aquel contexto,
- cumplir servicio militar,
- aparecer en documentación
militar,
- ejercer funciones burocráticas
subordinadas,
- o figurar como secretario
adscrito en fase instructora,
que:
- actuar como ideólogo represivo,
- formar parte de un órgano
decisorio,
- dirigir procedimientos,
- promover condenas,
- o beneficiarse voluntariamente
de una maquinaria política.
El problema
del texto de Ríos Carratalá es que esas diferencias quedan diluidas.
Todo se
ordena narrativamente hacia una misma impresión: Antonio Luis Baena Tocón como
personaje ideológicamente integrado en el aparato represivo.
Y esa
impresión no nace solo de los documentos, sino del modo en que se seleccionan,
se adjetivan y se encadenan las palabras.
Réplica narrativa
Tres asignaturas y una biografía reescrita
Hay palabras
que parecen pequeñas, pero pesan mucho.
“Supuesto”
es una de ellas.
Colocada
delante de “licenciado”, no funciona como una simple cautela académica.
Funciona como una sospecha.
No dice
abiertamente:
“Antonio
Luis Baena Tocón no era licenciado.”
Pero deja la
puerta abierta para que el lector lo piense.
Y esa es
precisamente la eficacia de la insinuación: permite dañar sin afirmar del todo,
sugerir sin probar plenamente, sembrar una duda y dejar que la imaginación del
lector haga el resto.
Porque si el
problema era estrictamente documental, bastaba con escribir:
“No he
localizado el título en el expediente consultado.”
Eso habría
sido prudente.
Pero
“supuesto licenciado” es otra cosa.
Es una
fórmula de descrédito.
La técnica del “detalle archivístico demoledor”
Ríos utiliza una técnica muy característica:
- aporta pequeños datos concretos,
- aparentemente objetivos,
- mezclados con ironía o insinuación,
- para construir una conclusión moral más amplia.
Ejemplo:
“solo consta que
cursó el bachillerato… y tres asignaturas…”
Eso produce en el lector la sensación de:
- “entonces mintió”,
aunque el autor realmente no pruebe eso de forma concluyente.
Y más aún
cuando aparece acompañada de expresiones como “probada voluntad de opositor” e
“impecable patriotismo”. Entonces el lector no solo duda de la titulación.
También recibe una imagen completa: la de alguien ideológicamente alineado,
recompensado y beneficiado.
Ese es el
mecanismo.
Primero se
cuestiona la formación.
Después se asocia el ascenso a la adhesión política.
Finalmente se construye un personaje.
Pero una
biografía no puede reescribirse a golpe de adjetivo.
Y menos aún
cuando se trata de una persona que no puede defenderse, cuya vida profesional
posterior, cuya condición jurídica y cuya trayectoria deberían examinarse con
rigor, no con ironía.
Porque una
cosa es investigar.
Otra muy distinta es insinuar.
Una cosa es
decir que falta un documento en un expediente determinado.
Otra es sugerir que toda una trayectoria fue impostada.
Y una cosa
es estudiar la posguerra.
Otra es convertir a cada persona que aparece en un documento militar en pieza
voluntaria de un relato represivo previamente construido.
La historia
exige archivos.
Pero también exige prudencia.
Y cuando la
prudencia desaparece, el archivo deja de servir a la verdad y empieza a servir
al relato.
P.D1. Solo
tengo dos objetos de recuerdo que pertenecieron a mi padre: su título académico
de Licenciado en derecho, que tuvo en su día colgado en su despacho y que yo
tengo en mi escritorio (razón por la que me sorprendió leer casualmente en
Internet un texto de Ríos Carratalá en el que decía que se hacía pasar por
abogado, aparte de conocer de primera mano su trayectoria como abogado) y una
pequeña medalla de la Virgen de la Esperanza, que un día le viera una miliciana
de una de las chekas madrileñas por las que pasó, en la que le dieron “masajes
terapéuticos y recitales de poesía”, a pesar de llevar salvoconducto de Jiménez
de Asúa, amigo y colega de mi abuelo, pidiendo ésta a sus compañeros que se lo
dejaran a ella y lo mandara al paredón. Memoria histórica y familiar.
P.D.2. El catedrático
e investigador profesional Ríos Carratalá no fue capaz de localizar documento
acreditativo de la licenciatura de mi padre, aunque sí “chismorrear” con
supuesto conocimiento de causa por los puestos de trabajo que desempeñó,
obtenidos por Concursos de traslados públicos y no por servicios represores
prestados al Régimen (es más fácil difamar que molestarse en buscar información
real y verdadera), para los que tuvo que acreditar dicha titulación y donde
consta los méritos aportados, que no eran para nada “firmar alegremente
condenas de muerte”,
Notas y enlaces sugeridos
Referencia bibliográfica
Juan Antonio
Ríos Carratalá, Nos vemos en Chicote, Publicaciones Universidad de
Alicante, 2015.
Documentación
Relación de algunos
documentos investigados, entre otros muchos, sobre Antonio Luis Baena Tocón y que
se guardan en su totalidad:
1- Portada
Expediente Universidad.
2.- Expediente
de la vergüenza para quien lo difama y del que ALBT jamás habló en vida.
3.- Extracto
de “Nos vemos en Chicote” (Juan Antonio Ríos Carratalá)
4.- Toma de
posesión B.O, en Priego de Córdoba.
5.- Ejemplo
de título administrativo por Concurso Oposición en Diputación de Córdoba
6.- Decreto
oposición Ayuntamiento de Córdoba
7.- Expte.
Concurso Oposición Ayuntamiento de Córdoba
8.- Extracto
parcial aspirantes del Concurso Oposición Ayuntº de Córdoba
9.- Toma de
posesión B.O.E.
10.- Portada
Archivo Mpal de Córdoba sobre Antonio Luis Baena Tocón
11.- Copia
de la portada del Expediente de ALBT en el Archivo General de la Administración
12.- Extracto parcial Expediente Antonio Luis Baena Tocón en A.G.A.
Referencia judicial/documental
Sentencia
311/2021 del Juzgado Contencioso-Administrativo nº 3 de Alicante.
Resoluciones
donde se señala que Antonio Luis Baena Tocón:
- no perteneció a ningún consejo
de guerra,
- no firmó penas de muerte,
- ni ejerció funciones
decisorias.
Enlaces de apoyo
- Entrada relacionada de mi blog:
Nos vemos en Chicote (2016 y 2025)
- Web documental: Antonio Luis
Baena Tocón


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