Respuesta a “Los verdugos y las víctimas, de Laurence Rees” (20/01/2026)
FICHA DE ENTRADA
Entrada comentada: Los verdugos y las
víctimas, de Laurence Rees
Fecha: martes,
20 de enero de 2026
Autor: Juan Antonio Ríos
Carratalá
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2026/01/los-verdugos-y-las-victimas-de-laurence.html
Tema: Justificación metodológica del reparto de
víctimas y verdugos.
Objeto de la réplica:
Examinar si la delimitación alegada funciona como criterio
académico legítimo o como coartada retórica para
un sesgo estructural.
1️. LA ESTRATEGIA: BLINDAJE METODOLÓGICO CON TONO DE SUPERIORIDAD MORAL
El autor despliega un blindaje preventivo: se presenta como investigador prudente, consciente de sus límites, respetuoso con la complejidad y ajeno a todo sesgo.
Por ejemplo:
“La tarea presupone delimitar la materia objeto de estudio, seleccionar los materiales accesibles y abarcar lo viable…”
Nada objetable en abstracto.
Pero lo relevante no es
la declaración de principios, sino el resultado
efectivo.
La neutralidad no se proclama.
Se demuestra
en la práctica.
2️. CUANDO LA DELIMITACIÓN SIRVE PARA REPARTIR CULPAS
El autor insiste en que excluir ciertas víctimas no es ignorancia, sino coherencia metodológica:
“Aquello que queda fuera de un objetivo de investigación trazado con coherencia no es ignorado.”
El problema es que, mientras restringe el objeto factual, expande el juicio moral.
En otras palabras:
limita el campo empírico,
pero no limita la distribución de culpas,
ni la asignación estructural de verdugos y víctimas.
Se trata de una delimitación selectiva:
prudente
con los hechos incómodos,
pero extraordinariamente amplia con
las conclusiones morales.
3️. FALSO BUENISMO ACADÉMICO: MODESTIA DECLARADA, SESGO OPERATIVO
El autor adopta el tono de quien “no quiere entrar en
polémicas”, “no niega evidencias” y
“reconoce límites”.
Pero acto seguido
construye un marco moral binario estable.
Incluso cuando menciona víctimas fuera de su foco:
“Cabe interesarse por lo sucedido con Pedro Muñoz Seca…”
la concesión es retórica, no estructural:
no
modifica el reparto moral,
no altera la jerarquía de
víctimas,
no cuestiona el eje principal del relato.
Se concede la existencia de otras víctimas…
pero
solo para no integrarlas realmente.
4️. LA AUTORIDAD PRESTADA: REES COMO COARTADA ÉTICA
La invocación de Laurence Rees cumple una función clara:
aportar
prestigio moral externo a un marco interpretativo ya
decidido.
“Laurence Rees… me enseña a entenderlos porque en los mismos intervienen víctimas y verdugos.”
Sin embargo, Rees analiza la violencia sin asignar
culpabilidades por conveniencia ideológica
y sin
convertir individuos concretos en símbolos funcionales.
Invocar su nombre para blindar un reparto moral selectivo es una operación de autoridad por transferencia, no un argumento.
5️. EL PROBLEMA NO ES LO QUE NO SE ESTUDIA, SINO LO QUE SÍ SE AFIRMA
Nadie exige que un investigador lo abarque todo.
Lo
exigible es que no convierta su delimitación en sentencia
moral previa.
El problema no es que deje cosas fuera.
El problema es que lo
que deja dentro aparece ya juzgado,
clasificado,
ordenado
en categorías morales estables.
En su marco, los papeles parecen repartidos antes de abrir los archivos.
Eso no es solo un sesgo interpretativo.
Es una arquitectura
narrativa de culpabilidad.
6️. POR QUÉ ESTA CRÍTICA NO ES CAPRICHO NI MANÍA
Conviene subrayarlo:
esta crítica no nace del gusto
por polemizar,
ni de una discrepancia ideológica
superficial.
Se apoya en un patrón previo ya documentado
(2019–2025):
lenguaje binario
víctima/verdugo,
rechazo de simetría moral,
centralidad
exclusiva de unas víctimas,
concesiones meramente decorativas a
otras.
Esta entrada no es una excepción.
Es una pieza más
de un patrón reconocible.
7️. DEL SESGO ABSTRACTO AL DAÑO HUMANO CONCRETO (MI PADRE Y MI ABUELO)
Este debate no es teórico.
Un argumento recurrente sostiene que Ríos Carratalá no escribe sobre víctimas asesinadas por republicanos porque “no es su objeto de estudio”, y que por tanto mi abuelo no sería su “objetivo”.
Pero la coartada se derrumba en los hechos.
➤ Mi abuelo
Francisco Baena Jiménez, republicano,
asesinado por milicias republicanas en 1936,
ha
sido desplazado, reinterpretado o instrumentalizado
para encajar en un relato moral prefabricado.
Aunque “no sea objeto”,
su vida sí ha sido
narrativamente deformada cuando conviene al esquema.
➤ Mi padre
Antonio Luis Baena Tocón ha sido:
convertido en símbolo de verdugo,
presentado como engranaje represivo,
cargado con atribuciones falsas,
utilizado como pieza funcional de un relato ideológico,
sin respaldo documental suficiente y manipulación interesada de los documentos existentes..
Aquí la delimitación deja de ser método
y
se convierte en coartada para manipular biografías reales.
8️. CONCLUSIÓN: LA DELIMITACIÓN NO ABSUELVE DEL RIGOR
Delimitar un objeto de estudio es legítimo.
Utilizar esa
delimitación como coartada para mantener un reparto moral
asimétrico no lo es.
La historia no es un tribunal con sentencia previa.
La
metodología no es licencia para repartir culpas por
anticipado.
La modestia declarada no compensa
un sesgo operativo persistente.
Cuando la delimitación sirve para blindar un relato,
ya no
estamos ante rigor académico,
sino ante ideología con
aparato crítico… y pretensión de neutralidad.

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