domingo, 11 de enero de 2026

CUANDO EL APLAUSO SUSTITUYE A LOS HECHOS (I)

 

Apoyos, palmeros y opiniones sin conocimiento del origen y de la naturaleza del conflicto






Durante 2025 se ha producido en Facebook una secuencia continuada de publicaciones favorables a Juan Antonio Ríos Carratalá. No se trata de comentarios aislados ni de reacciones espontáneas, sino de un patrón reconocible: apoyos públicos, aplausos reiterados y tomas de posición que se construyen sin contrastar hechos ni conocer cómo comenzó realmente el conflicto que dicen defender ni cuál es su verdadera naturaleza.

El rasgo común de estas intervenciones no es la discusión de documentos, ni el análisis de afirmaciones concretas, ni la revisión crítica de lo ocurrido. El rasgo común es otro: la sustitución del contraste por la adhesión emocional, del conocimiento de causa por un relato previo que se da por válido.

Una constante de estas publicaciones es el gesto de copiar, amplificar o difundir comentarios ajenos como si fueran propios. Ese gesto no es neutral. Convertir un comentario en publicación implica asumir su contenido, su enfoque y su carga moral. Y lo que se asume, una y otra vez, es un discurso que habla de honor, memoria, persecución injusta y reparación moral, pero guarda silencio sobre los hechos que originaron la controversia.

Conviene subrayar que este fenómeno no se limita a una sola persona ni a una voz concreta. El caso de quienes comentan o apoyan públicamente es solo un ejemplo visible de algo más amplio y llamativo: la cantidad de personas —por amistad, afinidad ideológica, cercanía profesional, compañerismo académico o simple familiaridad— que opinan, aplauden y toman partido sin conocer no solo cómo comenzó el conflicto, sino cuál es su verdadera naturaleza.

Ese desconocimiento no es casual. La versión difundida públicamente ha sido, de forma casi exclusiva, la del propio interesado, que ha tenido voz ante los medios y ha presentado el conflicto como un ataque a la libertad de expresión, un intento de censura o una reescritura interesada de la historia. Esa versión es falsa, porque el conflicto no nace de una discrepancia historiográfica ni de una voluntad de borrar archivos, sino de afirmaciones concretas, no probadas, sobre personas reales, y de la negativa posterior a rectificarlas cuando se solicitó de forma limitada y razonada.

En estas intervenciones se invocan conceptos nobles —honor, dignidad, memoria, prestigio—, pero siempre de forma selectiva. Se habla de proteger nombres y limpiar biografías, mientras se ignora que otras han sido falseadas públicamente mediante relatos ideológicos presentados como hechos.

Cuando la solidaridad se ejerce desde una versión única, falsa y no contrastada, deja de ser un acto de justicia y se convierte en coartada moral. Y cuando el aplauso sustituye a los hechos, la memoria deja de ser responsabilidad para convertirse en relato.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

CUANDO EL APLAUSO SUSTITUYE A LOS HECHOS (II)

  Cuatro apoyos en Facebook (2025), promovidos por Sandra Sutherland (*), y un mismo patrón de silencios Las dinámicas descritas en la ent...