Viernes, 21 de agosto de 2026
Desde el pasado 10 de julio esta página ha permanecido
en silencio.
Algunas personas me han preguntado si había dejado de
publicar, si el trabajo había terminado o, sencillamente, si había decidido
abandonar un asunto al que durante bastante tiempo he dedicado muchas horas.
No ha sido así.
He estado callado aquí porque he estado
trabajando.
A veces publicar menos es la consecuencia inevitable de
querer comprobar más. Durante estas semanas he vuelto sobre documentos que ya
conocía, he localizado otros, he ordenado expedientes, contrastado fechas,
revisado afirmaciones y confrontado lo escrito con aquello que realmente dicen
las fuentes.
Y todo eso requiere tiempo.
Cuanto más avanzo en este trabajo, más convencido estoy
de algo que puede parecer elemental: cuando se escribe sobre la vida de una
persona, y especialmente cuando se formulan afirmaciones que pueden afectar a
su memoria y a su consideración pública, no basta con que una interpretación
resulte posible, sugestiva o incluso verosímil. Hay que preguntarse también en
qué documentos se apoya, qué dicen exactamente esos documentos y hasta dónde
permiten llegar.
Precisamente por eso he preferido no publicar por
publicar.
En estas semanas han pasado por mis manos expedientes
administrativos, documentación militar, disposiciones legales, publicaciones,
testimonios y otros materiales que era necesario ordenar antes de sacar
conclusiones. Algunos confirman cosas que ya conocíamos. Otros obligan a
introducir matices. Y algunos plantean preguntas que merecen ser examinadas con
bastante más detenimiento del que permite una publicación apresurada.
No pretendo que quien lea estas páginas acepte mis
conclusiones porque yo las afirme. Sería incurrir precisamente en aquello que
tantas veces he criticado.
Mi propósito es otro: mostrar los documentos,
explicar el razonamiento y permitir que cada cual pueda juzgar por sí mismo.
Por eso, en las próximas semanas esta página volverá a
tener actividad. Iré publicando, sin prisas pero sin pausas, algunos de los
resultados de este trabajo. No necesariamente siguiendo el orden en que fueron
apareciendo las distintas afirmaciones, sino aquel que permita comprender mejor
qué sabemos, cómo lo sabemos y, sobre todo, qué podemos afirmar legítimamente a
partir de las fuentes disponibles.
Habrá documentos. Habrá preguntas. Habrá también
rectificaciones cuando sean necesarias, porque ninguna investigación seria
debería temerlas.
Y habrá algo que procuraré mantener siempre: distinguir
entre lo que consta, lo que puede razonablemente
deducirse y lo que pertenece ya al terreno de la
interpretación.
Después de estas semanas de silencio, quizá ésta sea la
mejor manera de volver.
No anunciando conclusiones.
Empezando, una vez más, por los documentos.

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