viernes, 30 de enero de 2026

CUANDO DECIR LA VERDAD SE CASTIGA: DE PÉREZ-REVERTE A MI PROPIO LINCHAMIENTO MEDIÁTICO

 En estos días hemos visto cómo las jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte (1936: la guerra que todos perdimos) han sido suspendidas tras presiones, amenazas y campañas de descrédito desde sectores de la izquierda y del activismo memorialista.

Más allá de la figura de Pérez-Reverte —con quien se puede discrepar legítimamente— el episodio revela algo inquietante: la tendencia a sustituir el contraste de ideas por la intimidación, la descalificación moral y la cancelación.

Un espacio incómodo se transforma en un “acto intolerable”.
Una discrepancia se convierte en “ofensa ética”.
Y quien no se somete al marco ideológico dominante es señalado como revisionista, reaccionario o enemigo de la democracia.

 No es un caso aislado: es un clima

La reacción contra el acto ha seguido un guion reconocible:

  • Renuncias públicas con alto contenido moralizante.

  • Campañas en redes sociales para deslegitimar el evento.

  • Presión institucional y mediática.

  • Y finalmente, la cancelación de un espacio legítimo.

Algunos lo celebran como una victoria política. Otros lo justifican como “responsabilidad democrática”. Pero el resultado práctico es claro: menos pluralismo, menos contraste y más miedo a salirse del guion.

Cuando la izquierda no debate: silencia

Paradójicamente, quienes se presentan como defensores de la libertad, la memoria y la justicia histórica reproducen dinámicas de señalamiento y linchamiento simbólico.

No refutan argumentos: deslegitiman personas.
No contrastan datos: imponen relatos.
No aceptan el disenso: lo penalizan.

Y eso —lo diga quien lo diga— no es cultura democrática: es cultura de la cancelación.


Por qué esto me resulta dolorosamente familiar

Lo ocurrido con Pérez-Reverte no me sorprende.

Llevo años sufriendo ataques, silenciamientos y campañas de descrédito, especialmente desde ámbitos ideológicos de izquierda, alimentados por la versión falsa difundida por Juan Antonio Ríos Carratalá en libros, blogs y medios de comunicación.

Falsedad doble en el caso Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante:

  • Falsedad histórica: versión “incorrecta” (falsa) sobre Antonio Luis Baena Tocón.

  • Falsedad mediática: tergiversación pública de mi solicitud inicial (presentándola como “censura” o “borrado”), sin darme voz, “sin contraste y sin derecho a réplica”...

La falsedad no fue solo histórica. También fue mediática.

Conviene precisarlo: la falsedad no se limitó al relato sobre mi padre. También fue falsa —y decisiva— la versión que Ríos Carratalá trasladó a los medios sobre lo que yo pedí en un principio.

Yo no solicité “borrar” a nadie, ni “limpiar” nombres por motivos ideológicos, ni reescribir la historia.
Lo que pedí fue algo mucho más simple y legítimo: la retirada o rectificación de publicaciones concretas con afirmaciones falsas, y un tratamiento riguroso basado en contraste de fuentes.

Sin embargo, esa petición fue tergiversada mediáticamente —sin darme voz— y presentada como un supuesto intento de censura.
Rectificar falsedades pasó a interpretarse como “borrar la historia”.

Así se construyó un marco interesado que distorsionó el asunto desde su origen: se convirtió a quien pedía verdad en enemigo de la libertad, se sustituyó la discusión de los hechos por una caricatura moral y se legitimó el señalamiento público.

No solo se falsificó una biografía: se falsificó también mi posición, mi intención y mi derecho a réplica.


El patrón es el mismo

En mi caso:

  • Se difundió una versión falsa.

  • Se creó un clima hostil.

  • Se justificó el señalamiento en nombre de la “memoria”, la “ética” o la “democracia”.

  • Y se intentó que callara, me retirara o aceptara la humillación.

En el caso de Pérez-Reverte:

  • Se caricaturiza el acto como provocación.

  • Se presiona a los participantes.

  • Se siembra miedo reputacional.

  • Y se logra cerrar un espacio incómodo.

Distintas escalas. Misma lógica.

El problema no es Pérez-Reverte. Es el método.

Hoy es un escritor famoso.
Ayer fue un ciudadano defendiendo la memoria de su padre y de su abuelo.
Mañana será cualquiera que no repita el relato oficial.

El verdadero debate pendiente no es solo sobre la Guerra Civil.
Es sobre si aceptamos vivir en un país donde la izquierda más dogmática decide qué se puede decir, quién puede hablar y qué versión de la historia es tolerable.

Defender la verdad no debería convertirte en un enemigo

Yo no pedí privilegios. Pedí verdad, rigor y rectificación.
La respuesta fue hostilidad, tergiversación y ataques ideológicos.

Por eso lo de estos días no es solo una polémica cultural:
es un síntoma de un ecosistema donde la mentira útil se protege y la verdad incómoda se castiga.

Y ese ecosistema —lo sé por experiencia propia— hace daño real a personas reales.



Nota final de transparencia

Este texto se basa en experiencia personal, documentación histórica, resoluciones judiciales previas y un compromiso explícito con el rigor y la rectificación de errores factuales.

La defensa de la memoria no es censura. La verdad no es provocación.




Enlaces y fuentes periodísticas utilizadas


domingo, 25 de enero de 2026

CUANDO LA DELIMITACIÓN SE CONVIERTE EN COARTADA

 

Respuesta a “Los verdugos y las víctimas, de Laurence Rees” (20/01/2026)


FICHA DE ENTRADA

Entrada comentada: Los verdugos y las víctimas, de Laurence Rees
Fecha: martes, 20 de enero de 2026
Autor: Juan Antonio Ríos Carratalá
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2026/01/los-verdugos-y-las-victimas-de-laurence.html

Tema: Justificación metodológica del reparto de víctimas y verdugos.
Objeto de la réplica: Examinar si la delimitación alegada funciona como criterio académico legítimo o como coartada retórica para un sesgo estructural.




1️. LA ESTRATEGIA: BLINDAJE METODOLÓGICO CON TONO DE SUPERIORIDAD MORAL

El autor despliega un blindaje preventivo: se presenta como investigador prudente, consciente de sus límites, respetuoso con la complejidad y ajeno a todo sesgo.

Por ejemplo:

“La tarea presupone delimitar la materia objeto de estudio, seleccionar los materiales accesibles y abarcar lo viable…”

Nada objetable en abstracto.
Pero lo relevante no es la declaración de principios, sino el resultado efectivo.

La neutralidad no se proclama.
Se demuestra en la práctica.


2️. CUANDO LA DELIMITACIÓN SIRVE PARA REPARTIR CULPAS

El autor insiste en que excluir ciertas víctimas no es ignorancia, sino coherencia metodológica:

“Aquello que queda fuera de un objetivo de investigación trazado con coherencia no es ignorado.”

El problema es que, mientras restringe el objeto factual, expande el juicio moral.

En otras palabras:

  • limita el campo empírico,

  • pero no limita la distribución de culpas,

  • ni la asignación estructural de verdugos y víctimas.

Se trata de una delimitación selectiva:
prudente con los hechos incómodos,
pero extraordinariamente amplia con las conclusiones morales.


3️. FALSO BUENISMO ACADÉMICO: MODESTIA DECLARADA, SESGO OPERATIVO

El autor adopta el tono de quien “no quiere entrar en polémicas”, “no niega evidencias” y “reconoce límites”.
Pero acto seguido construye un marco moral binario estable.

Incluso cuando menciona víctimas fuera de su foco:

“Cabe interesarse por lo sucedido con Pedro Muñoz Seca…”

la concesión es retórica, no estructural:
no modifica el reparto moral,
no altera la jerarquía de víctimas,
no cuestiona el eje principal del relato.

Se concede la existencia de otras víctimas…
pero solo para no integrarlas realmente.


4️. LA AUTORIDAD PRESTADA: REES COMO COARTADA ÉTICA

La invocación de Laurence Rees cumple una función clara:
aportar prestigio moral externo a un marco interpretativo ya decidido.

“Laurence Rees… me enseña a entenderlos porque en los mismos intervienen víctimas y verdugos.”

Sin embargo, Rees analiza la violencia sin asignar culpabilidades por conveniencia ideológica
y sin convertir individuos concretos en símbolos funcionales.

Invocar su nombre para blindar un reparto moral selectivo es una operación de autoridad por transferencia, no un argumento.


5️. EL PROBLEMA NO ES LO QUE NO SE ESTUDIA, SINO LO QUE SÍ SE AFIRMA

Nadie exige que un investigador lo abarque todo.
Lo exigible es que no convierta su delimitación en sentencia moral previa.

El problema no es que deje cosas fuera.
El problema es que lo que deja dentro aparece ya juzgado,
clasificado,
ordenado en categorías morales estables.

En su marco, los papeles parecen repartidos antes de abrir los archivos.

Eso no es solo un sesgo interpretativo.
Es una arquitectura narrativa de culpabilidad.


6️. POR QUÉ ESTA CRÍTICA NO ES CAPRICHO NI MANÍA

Conviene subrayarlo:
esta crítica no nace del gusto por polemizar,
ni de una discrepancia ideológica superficial.

Se apoya en un patrón previo ya documentado (2019–2025):
lenguaje binario víctima/verdugo,
rechazo de simetría moral,
centralidad exclusiva de unas víctimas,
concesiones meramente decorativas a otras.

Esta entrada no es una excepción.
Es una pieza más de un patrón reconocible.


7️. DEL SESGO ABSTRACTO AL DAÑO HUMANO CONCRETO (MI PADRE Y MI ABUELO)

Este debate no es teórico.

Un argumento recurrente sostiene que Ríos Carratalá no escribe sobre víctimas asesinadas por republicanos porque “no es su objeto de estudio”, y que por tanto mi abuelo no sería su “objetivo”.

Pero la coartada se derrumba en los hechos.

➤ Mi abuelo

Francisco Baena Jiménez, republicano,

asesinado por milicias republicanas en 1936,
ha sido desplazado, reinterpretado o instrumentalizado para encajar en un relato moral prefabricado.

Aunque “no sea objeto”,
su vida sí ha sido narrativamente deformada cuando conviene al esquema.

➤ Mi padre

Antonio Luis Baena Tocón ha sido:

  • convertido en símbolo de verdugo,

  • presentado como engranaje represivo,

  • cargado con atribuciones falsas,

  • utilizado como pieza funcional de un relato ideológico,
    sin respaldo documental suficiente y manipulación interesada de los documentos existentes..

Aquí la delimitación deja de ser método
y se convierte en coartada para manipular biografías reales.


8️. CONCLUSIÓN: LA DELIMITACIÓN NO ABSUELVE DEL RIGOR

Delimitar un objeto de estudio es legítimo.
Utilizar esa delimitación como coartada para mantener un reparto moral asimétrico no lo es.

La historia no es un tribunal con sentencia previa.
La metodología no es licencia para repartir culpas por anticipado.
La modestia declarada no compensa un sesgo operativo persistente.

Cuando la delimitación sirve para blindar un relato,
ya no estamos ante rigor académico,
sino ante ideología con aparato crítico… y pretensión de neutralidad.

sábado, 24 de enero de 2026

EPÍLOGO FINAL DE LA SERIE - LA VERDAD NO ES NEGOCIABLE

 

Declaración sobre memoria, responsabilidad histórica y defensa del honor

He escrito esta serie como acto de legítima defensa moral, documental y cívica.
No como ejercicio de opinión, ni como polémica ideológica, sino como respuesta fundada a la difusión de atribuciones falsas, tergiversaciones documentales y reconstrucciones interesadas de biografías reales.

Cuando se alteran hechos verificables,
cuando se atribuyen responsabilidades inexistentes,
cuando se reescriben vidas para ajustarlas a un marco ideológico predeterminado,
ya no estamos ante un desacuerdo historiográfico:
estamos ante un daño objetivo, verificable y éticamente grave, con potencial relevancia jurídica.


1. La memoria histórica no suspende el deber de veracidad

La memoria histórica no exonera del principio básico de fidelidad a los hechos.
La libertad académica no ampara la invención, la manipulación ni la difusión de falsedades.
El prestigio institucional no sustituye a la prueba documental.

En cualquier ámbito responsable —histórico, académico o judicial—, la carga de la prueba corresponde a quien afirma.
Y cuando los documentos contradicen el relato, el relato debe ceder.


2. La tergiversación biográfica como forma de daño moral

Convertir a una persona real en verdugo simbólico,
atribuirle cargos que no desempeñó,
responsabilidades que no tuvo
o intenciones que no constan en ningún archivo
no constituye una interpretación:
constituye una alteración de su honor póstumo y una afectación directa a sus familiares.

La dignidad de los fallecidos no es un recurso narrativo,
ni un instrumento para legitimar discursos políticos o académicos.


3. Ideología y verdad: jerarquía innegociable

Ningún marco ideológico —por legítimo que se proclame— puede situarse por encima de los hechos.
Ninguna causa, por noble que se autodefina, justifica la omisión de pruebas relevantes ni la reescritura interesada del pasado.

Cuando la ideología sustituye a los archivos,
la historia deja de ser disciplina científica
y pasa a ser ingeniería narrativa con pretensión moral.


4. Responsabilidad intelectual y consecuencias públicas

Quien publica afirmaciones falsas sobre personas reales
no solo incurre en negligencia intelectual:
asume una responsabilidad pública por los efectos de esa difusión.

La repetición mediática de una falsedad
no la convierte en verdad:
la convierte en bulo institucionalizado.

Y cuando ese bulo afecta al honor de una familia,
ya no estamos ante un error académico:
estamos ante un perjuicio real y continuado.


5. El silencio no es neutralidad

Callar ante la tergiversación no equivale a prudencia.
Equivale a consentimiento tácito,
a normalización de la falsedad,
a legitimación indirecta del daño.

Responder con documentos, pruebas y argumentos
no es revancha ni resentimiento:
es ejercicio legítimo de defensa de la verdad y del honor.


6. No se trata de bandos, sino de hechos verificables

Defender la verdad histórica no implica negar otros sufrimientos,
ni justificar abusos,
ni reabrir heridas colectivas.

Implica una exigencia mínima en cualquier sociedad democrática:
que nadie sea declarado culpable por conveniencia narrativa,
que ninguna biografía sea sacrificada para sostener un relato,
que los hechos prevalezcan sobre las consignas.

La historia no necesita veredictos ideológicos.
Necesita pruebas.


7. Advertencia pública: hoy ha sido un caso, mañana puede ser otro

Aceptar que:

  • los archivos pueden ignorarse,

  • las biografías pueden reescribirse,

  • las falsedades pueden normalizarse,

significa aceptar que cualquier persona puede convertirse mañana en personaje útil de un relato dominante.

Hoy el daño ha recaído sobre mi familia.
Mañana puede recaer sobre cualquier otra.

Porque cuando la memoria deja de ser búsqueda de verdad,
se convierte en mecanismo de señalamiento.


8. Declaración final

Esta serie deja constancia formal de tres hechos esenciales:

  1. Que existieron atribuciones falsas y tergiversaciones documentales.

  2. Que dichas falsedades causaron daño moral real y continuado.

  3. Que alguien exigió pruebas cuando otros ofrecían relatos.

No sé si este trabajo cambiará opiniones.
Pero sí establece un registro.
Un registro de resistencia documental,
de defensa de la verdad,
de respeto por los hechos y por los nombres propios.

La verdad no pertenece a ningún bando.
No prescribe.
No se negocia.
No se somete a votación.

Y mientras exista alguien dispuesto a exigir rigor, documentos y responsabilidad,
la mentira no podrá presentarse como historia sin ser contestada.


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P.D.: 

ACLARACIÓN: Cuatro entregas sobre memoria, verdad y manipulación histórica

He publicado una serie de cuatro entradas (ésta es la última de la serie) sobre el uso ideológico de la memoria histórica, el sectarismo en determinados relatos y el daño real que puede causar la tergiversación de vidas concretas.

No es una polémica improvisada, sino un trabajo ordenado, documentado y progresivo, dividido en cuatro partes:

1️⃣ Tabla probatoria (2019–2025)
Un archivo con citas literales, enlaces y fuentes verificables, donde se documentan patrones de memoria selectiva y reparto moral asimétrico.

2️⃣ Artículo principal — Memoria selectiva y guerra civil permanente
Un análisis crítico sobre cómo el pasado puede convertirse en relato ideológico, tribunal moral o herramienta de división.

3️⃣ Artículo hermano — Mi padre, mi abuelo y la historia reescrita
El paso de la teoría al daño humano concreto: biografías reales tergiversadas, bulos historiográficos, archivos ignorados y resoluciones judiciales.

4️⃣ Epílogo final — La verdad no es negociable
Un cierre jurídico, solemne y combativo sobre responsabilidad histórica, rigor, honor y derecho a la verdad.

Antes de opinar, he publicado las pruebas.
Antes de acusar, he citado fuentes.
Antes de indignarme, he documentado.

No escribo para reabrir heridas.
Escribo para que la memoria no se convierta en propaganda
y para que los muertos no sean utilizados como piezas de un relato.


CUANDO EL RELATO NECESITA UN CULPABLE

 

Mi padre, mi abuelo y la historia reescrita

Memoria selectiva, daño moral y manipulación documental 

en un caso real



1. Del debate intelectual al perjuicio concreto

En una entrada anterior analicé cómo determinados discursos convierten la memoria histórica en un reparto moral previo, con víctimas oficiales y culpables estructurales.

Ese fenómeno no es una abstracción académica.
Tiene consecuencias reales, cuantificables y documentadas.

En mi caso, ha afectado directamente a la memoria de mi padre, Antonio Luis Baena Tocón, y de mi abuelo, Francisco Baena Jiménez, mediante atribuciones falsas, relatos tergiversados y usos ideológicos del pasado.

No hablo de interpretaciones discutibles.
Hablo de hechos comprobables, documentos oficiales, archivos públicos y resoluciones judiciales.


2. Mi abuelo: republicano, asesinado… y convertido en la víctima equivocada

Mi abuelo paterno, Francisco Baena Jiménez, fue republicano.
Fue asesinado en 1936 por milicias republicanas, debido a sus actos consecuentes con sus convicciones religiosas y a su negativa a participar en actos criminales.

Este hecho consta en:

  • testimonios familiares concordantes

  • documentación civil

  • archivos históricos

  • investigación propia contrastada

Sin embargo, en determinados relatos públicos (Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante) su historia ha sido invertida o deformada, presentándolo implícita o explícitamente como víctima del franquismo, porque esa versión encaja mejor en un esquema narrativo prefabricado.

Se altera así la verdad histórica no por error inocente, sino por conveniencia ideológica.

La muerte de una persona real se convierte en materia prima para un relato.


3. Mi padre: de ciudadano real a “verdugo simbólico”

El caso de Antonio Luis Baena Tocón resulta aún más grave (por parte del autor mencionado en el apartado anterior).

Durante años, en:

  • libros,

  • artículos académicos,

  • entradas de blog y Facebook,

  • entrevistas radiofónicas y de otros medios,

  • publicaciones digitales y hemerográficas,

  • conferencias con una única versión, haciendo una huida hacia adelante con las falsedades vertidas; buscando colegas que aplaudan y dando testimonio de esos apoyos para intentar desacreditar a quien le puso en entredicho, etc

se ha difundido un bulo historiográfico que lo presenta como:

  • secretario de consejos de guerra que no lo fue,

  • pieza decisoria de un aparato represivo,

  • funcionario represor por convicción ideológica,

  • beneficiario directo de la represión,

  • otras expresiones con falta de veracidad, de menor calibre, pero no menos graves...

Estas afirmaciones han sido y serán desmentidas, entre otras, por documentos oficiales, entre ellos:

📄 Archivos militares y administrativos

  • Archivo General e Histórico de Defensa.

  • Archivo Militar de Segovia,

  • legajos de instrucción que acreditan su papel real y forzoso, limitado y no decisorio,

  • documentación que prueba que no era funcionario durante la etapa militar, y que accedió posteriormente por oposición en etapa civil.

📄 Resoluciones judiciales

  • Sentencia Contencioso-Administrativa (Alicante, 2021).

  • Sentencia Civil (Cádiz, 2025),
    que reconocen la existencia de inexactitudes, atribuciones falsas y daño moral.

📄 Difusión mediática del bulo

  • Publicaciones del mencionado catedrático de Literatura Española de la UA,

  • entrevista en Cadena SER (Radio Alicante, 2016),

  • reproducción posterior en prensa nacional,

  • más de 1.000 publicaciones derivadas de la misma falsedad, con sus correspondientes añadidos, entregadas en Juzgado.

Mi padre ha sido convertido en personaje, caricaturizado como símbolo y utilizado como ejemplo funcional de un relato ideológico.

No se le ha investigado con rigor.
Se le ha instrumentalizado narrativamente.


4. El método: primero el veredicto, luego los hechos

El patrón aplicado es jurídicamente reconocible:

  1. Se decide previamente el papel moral (represor, engranaje, verdugo).

  2. Se seleccionan los datos compatibles con esa conclusión.

  3. Se omiten o relativizan los documentos que la contradicen.

  4. Se presenta el resultado como reconstrucción objetiva.

Se trata de una forma de acusación sin garantías, equivalente a un juicio con sentencia anticipada.

La historia deja de ser investigación y pasa a funcionar como imputación retrospectiva.


5. Manipulación documental y licencia narrativa

Entre las prácticas detectadas figuran:

  • atribución de cargos inexistentes,

  • ampliación artificial del papel real,

  • supresión del contexto coercitivo y personal,

  • reinterpretación ideológica de documentos primarios,

  • uso acrítico de fuentes secundarias,

  • repetición mediática de datos falsos hasta convertirlos en “verdad pública”,

  • desacreditar la trayectoria de toda una vida como apoyo al bulo ideológico.

El resultado no es historiografía rigurosa.
Es narrativa moral con apariencia académica.

O, dicho con ironía sobria:
ficción con aparato crítico.


6. El daño moral: cuando la memoria deja de reparar

Falsear la historia de una persona fallecida no es un ejercicio teórico.
Produce un daño real:

  • vulnera su honor póstumo,

  • perjudica la memoria familiar,

  • expone a descendientes a sospecha pública continuada,

  • convierte una vida real en material simbólico reutilizable, con otros graves daños de diversa índole (social, físico-psíquico, económico, etc)

La memoria histórica debería reparar injusticias.
Aquí se ha empleado para simplificar, estigmatizar y legitimar un relato previo.


7. El doble rasero: sensibilidad selectiva

Se exige empatía absoluta hacia determinadas víctimas.
Pero se tolera —e incluso se normaliza— la deshumanización de otras personas, siempre que encajen en el papel de culpables convenientes.

Se proclama rigor histórico.
Se practica rigor selectivo.

Se denuncia la manipulación…
cuando manipulan otros.


8. No es negar la historia: es exigir verdad verificable

Defender la memoria de mi padre y de mi abuelo no equivale a negar la represión ni a relativizar el sufrimiento ajeno.

Equivale a exigir que:

  • los documentos prevalezcan sobre la ideología,

  • las biografías reales no se conviertan en piezas de un guion político,

  • los muertos no sean instrumentalizados para justificar relatos.

No reclamo indulgencia para nadie.
Reclamo verdad verificable y respeto por los hechos.


9. Cuando la memoria se convierte en advertencia pública

Este caso es personal, pero también ejemplar.

Demuestra qué ocurre cuando:

  • el relato precede a los hechos,

  • la ideología sustituye a los archivos,

  • la historia se convierte en arma moral.

Hoy el daño ha recaído sobre mi familia. No sé de cuántas más...
Mañana puede recaer sobre cualquier otra.

Porque cuando la memoria deja de ser búsqueda de verdad, se convierte en industria de culpables.


10. Conclusión: la dignidad de los nombres propios

Los muertos no son comodines ideológicos.
Las familias no deberían verse obligadas a defenderse de la historiografía.
Y la memoria histórica no es justicia cuando falsea, simplifica o instrumentaliza vidas reales.

La verdad histórica no necesita bandos.
Necesita archivos, rigor, honestidad y respeto.

Y cuando eso falla, callar no es neutralidad:
es permitir que la mentira se consolide como versión oficial.

viernes, 23 de enero de 2026

CUANDO LA HISTORIA SE CONVIERTE EN TRINCHERA

 

Memoria selectiva, sectarismo y guerra civil permanente en Varietés y República (2019-2025)


Recordar a las víctimas es un deber moral.


Convertir la memoria en un reparto ideológico de buenos y malos heredados es otra cosa muy distinta.


Entre la investigación histórica y la militancia simbólica existe una frontera clara. Este artículo examina qué ocurre cuando esa frontera se cruza.



1. El problema no es la memoria, sino su instrumentalización

La memoria histórica puede ser búsqueda de verdad, acto de justicia o puente hacia la convivencia.
Pero también puede convertirse en un instrumento de poder simbólico, donde el pasado deja de investigarse para servir a un relato previamente decidido.

El presente análisis no pretende negar la represión ni relativizar el sufrimiento, sino examinar el marco narrativo utilizado en el blog Varietés y República entre 2019 y 2025, de Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española de la Universidad de Alicante, a partir de entradas concretas, citas literales y enlaces verificables.

Lo que emerge no es un énfasis ocasional, sino un patrón sostenido.


2. Un patrón reconocible: víctimas oficiales y culpables predeterminados

A lo largo del periodo analizado se repite una estructura clara:

  • un tipo de víctima privilegiada, asociada casi exclusivamente al bando republicano o a la represión franquista

  • un tipo de culpable estructural, asociado a los vencedores, al franquismo o a los llamados “engranajes”

  • una ausencia práctica de simetría moral en el reconocimiento del dolor

El sufrimiento parece requerir credencial ideológica para ser plenamente reconocido.
La memoria se organiza como una jerarquía del dolor, no como un espacio de humanidad compartida.


3. De la historia compleja al esquema moral binario

En varias entradas el pasado se presenta como un conflicto entre “victimarios y víctimas”, una fórmula eficaz para ahorrar complejidad:

  • unos quedan moralmente exculpados de antemano

  • otros cargan con la culpa por definición

  • la investigación queda subordinada al veredicto previo

La historia deja de ser un campo de preguntas y se convierte en un tribunal con sentencia anticipada.

Primero se decide quiénes son los buenos y los malos; después se buscan los argumentos que lo confirmen.


4. Ganar como culpa, perder como virtud

Otro rasgo constante es la moralización del resultado histórico:

  • vencer se transforma en culpa estructural

  • ser derrotado se convierte en credencial moral automática

La victoria se trata como delito retrospectivo;
la derrota, como garantía simbólica de inocencia.

La responsabilidad individual, los contextos reales y las trayectorias personales quedan subordinados a un maniqueísmo cómodo:
ganador = sospechoso
perdedor = virtuoso

Eso no es análisis histórico: es catecismo retrospectivo.


5. Cuando la concordia se vuelve sospechosa

Cualquier intento de reconocer el dolor en ambos lados aparece con frecuencia como:

  • “equidistancia”

  • “blanqueamiento”

  • “amenaza moral”

El mensaje implícito es claro:
la memoria es legítima solo si confirma un reparto previo de inocentes y culpables.

El sufrimiento compartido resulta incómodo;
la concordia, ideológicamente peligrosa;
la complejidad, prescindible.


6. Lenguaje de trinchera con envoltorio académico

El uso reiterado de términos como “franquistas”, “rojos”, “represores”, “engranajes” o “victimarios” funciona menos como herramienta analítica y más como lenguaje de bando.

Ese lenguaje no solo describe el pasado:
lo prolonga en el presente.

Cuando el historiador adopta la retórica de la trinchera, deja de ser intérprete del pasado y pasa a ser combatiente cultural.
La toga académica puede ser impecable; el casco ideológico, evidente.


7. El equilibrio aparente: concesiones que no cambian nada

En ocasiones se reconoce que hubo abusos en el otro bando.
Pero esas referencias funcionan como notas al pie, no como revisión real del esquema interpretativo.

El edificio no se mueve:
los buenos siguen siendo buenos,
los malos siguen siendo malos,
y el reparto moral ya estaba decidido antes de abrir los archivos.

Eso no es equilibrio.
Es decoración de imparcialidad.


8. Cuando la narrativa alcanza a personas reales

El problema deja de ser teórico cuando este marco se proyecta sobre biografías concretas, convirtiendo personas reales en personajes funcionales de un relato ideológico.

Ya no se trata de comprender una vida, sino de hacerla encajar en un guion.
La historia se vuelve casting:
alguien debe interpretar al verdugo,
alguien debe interpretar a la víctima,
aunque los documentos digan otra cosa.

Ahí la frontera entre investigación y propaganda se vuelve peligrosamente fina.


9. El coste cultural: heredar la guerra

Un relato basado en culpas heredadas, identidades morales fijas y bandos eternos no ayuda a comprender la Guerra Civil:
la prolonga, la actualiza y la hereda a generaciones que no la vivieron.

Se logra así una paradoja inquietante:
convertir un conflicto histórico cerrado en un estado mental permanente.

No se cierran heridas:
se administran.


10. Conclusión: cuando la historia deja de incomodar

La historia auténtica suele ser incómoda, contradictoria y resistente a los esquemas simples.
Cuando el pasado encaja demasiado bien en una ideología, conviene sospechar.

Porque una cosa es recordar a las víctimas.
Y otra muy distinta es utilizar el pasado como arma moral para ganar el presente.

La memoria pierde credibilidad cuando se convierte en tribunal con sentencia previa.
Y la historia deja de buscar la verdad cuando solo sirve para confirmar convicciones.

ARCHIVO PROBATORIO: MEMORIA SELECTIVA Y REPARTO MORAL EN VARIETÉS Y REPÚBLICA (2019–2025)

 

Introducción


Esta entrada reúne una selección de citas literales, enlaces y fragmentos verificables,
del blog Varietés y República (2019–2025), de Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático Literatura Española de la Universidad de Alicante, con el objetivo de documentar patrones de memoria selectiva, lenguaje guerra-civilista y reparto moral asimétrico en el tratamiento del pasado.

No se trata de emitir juicios personales ni de debatir interpretaciones, sino de poner a disposición del lector un archivo de referencias públicas, para que pueda examinar directamente las fuentes originales y formarse su propia opinión.

La tabla recoge ejemplos concretos, clasificados por fecha, tipo de sesgo y marco narrativo, que servirán como base documental para análisis posteriores.
El criterio ha sido reproducir fielmente títulos, frases y enlaces, limitando la interpretación al mínimo imprescindible.


TABLA PROBATORIA - VARIETÉS Y REPÚBLICA (2019-2025)

Blog: https://varietesyrepublica.blogspot.com/




🧾 REGISTRO 1

Año: 2019
Entrada: El olvido digital vs la Historia (1)
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2019/12/el-olvido-digital-vs-la-historia-1.html

Frase literal:

“Un hijo de quien fuera secretario del Juzgado Militar de Prensa (1939–1941) solicitó…”

Marcador: Reducción genealógica del interlocutor
Tipo de sesgo: Deslegitimación hereditaria / control del relato
Observación breve: Sustitución del debate factual por una etiqueta de filiación.


🧾 REGISTRO 2

Año: 2020
Entrada: Una web dedicada a la reivindicación de Antonio Luis Baena Tocón
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2020/05/una-web-dedicada-la-reivindicacion.html

Frase literal:

“Fue una pieza del engranaje jurídico puesto por el franquismo al servicio de la represión…”

Marcador: Asignación automática de rol represivo.
Tipo de sesgo: Culpabilización moral estructural.
Observación breve: Conversión de una persona real en símbolo narrativo del aparato represivo.


🧾 REGISTRO 3

Año: 2020
Entrada: De mentiras y franquistas: entrevista en La memoria, de Rafael Guerrero
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2020/12/de-mentiras-y-franquistas.html

Título literal:

De mentiras y franquistas

Marcador: Asociación crítica = franquismo
Tipo de sesgo: Lenguaje descalificador ideológico
Observación breve: Uso del término franquistas como rótulo moral negativo global.


🧾 REGISTRO 4

Año: 2021
Entrada: Las víctimas del franquismo y la memoria
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/02/las-victimas-del-franquismo-y-la.html

Frase literal:

“Las víctimas del franquismo han sido relegadas al olvido…”

Marcador: Víctimas legítimas privilegiadas
Tipo de sesgo: Jerarquía moral del sufrimiento
Observación breve: Centralidad casi exclusiva de un tipo de víctima.


🧾 REGISTRO 5

Año: 2021
Entrada: Los vencedores escribieron la historia
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/06/los-vencedores-escribieron-la.html

Frase literal:

“Los vencedores impusieron un relato que ocultaba los crímenes…”

Marcador: Victoria = culpa
Tipo de sesgo: Moralización retrospectiva colectiva
Observación breve: Transformación del resultado histórico en criterio moral previo.


🧾 REGISTRO 6

Año: 2022
Entrada: Castigar a los rojos
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/06/castigar-los-rojos.html

Título literal:

Castigar a los rojos

Marcador: Colectivización ideológica
Tipo de sesgo: Lenguaje de bloques / polarización
Observación breve: Reducción de identidades políticas a categoría moral colectiva.


🧾 REGISTRO 7

Año: 2022
Entrada: Represión franquista y memoria democrática
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/10/represion-franquista-y-memoria.html

Frase literal:

“La represión franquista fue dirigida contra quienes defendían la libertad.”

Marcador: Idealización retrospectiva de un bloque
Tipo de sesgo: Atribución ética colectiva
Observación breve: Asociación automática entre un bando y valores morales nobles.


🧾 REGISTRO 8

Año: 2022
Entrada: Memoria, justicia y reparación
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2022/11/memoria-justicia-y-reparacion.html

Frase literal:

“No se puede equiparar la memoria de las víctimas con la de quienes formaron parte del aparato represivo.”

Marcador: Negación de simetría moral
Tipo de sesgo: Monopolio del sufrimiento legítimo
Observación breve: Rechazo explícito de la equiparación ética del dolor.


🧾 REGISTRO 9

Año: 2023
Entrada: Amalia Carvia Bernal: memoria, justicia y reparación
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2023/03/amalia-carvia-bernal-memoria.html

Frase literal:

“El conflicto entre victimarios y víctimas…”

Marcador: Marco moral binario
Tipo de sesgo: Simplificación ética del pasado
Observación breve: División previa del relato en culpables e inocentes.


🧾 REGISTRO 10

Año: 2024
Entrada: Las leyes de concordia y el blanqueamiento del franquismo
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2024/05/las-leyes-de-concordia-y-el.html

Frase literal:

“Estas leyes están concebidas para blanquear la dictadura franquista…”

Marcador: Rechazo de memorias alternativas
Tipo de sesgo: Exclusividad moral interpretativa
Observación breve: Deslegitimación explícita de enfoques simétricos.


🧾 REGISTRO 11

Año: 2024
Entrada: Antoni Pugés Guitart y la memoria de los derrotados
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2024/05/antoni-puges-guitart-y-la.html

Frase literal:

“Estos vencedores comprendieron que su victoria había alumbrado un régimen capaz de condenar…”

Marcador: Victoria = culpa estructural
Tipo de sesgo: Culpabilización colectiva
Observación breve: Moralización automática del resultado histórico.


🧾 REGISTRO 12

Año: 2025
Entrada: Derrotados, memoria y olvido
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2025/02/derrotados-memoria-y-olvido.html

Frase literal:

“Los derrotados quedaron abocados al olvido…”

Marcador: Derrota = legitimidad moral
Tipo de sesgo: Idealización del vencido
Observación breve: Superioridad ética atribuida por condición de derrota.


🧾 REGISTRO 13

Año: 2023
Entrada: Familiares de víctimas del franquismo
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2023/09/familiares-de-victimas-del.html

Frase literal:

“Colaboración con los familiares de las víctimas del franquismo…”

Marcador: Centralidad exclusiva de víctimas del franquismo
Tipo de sesgo: Asimetría memorial estructural
Observación breve: Empatía concentrada en un único grupo de víctimas.


🧾 REGISTRO 14

Año: 2024
Entrada: Trapiello y la memoria incómoda
Enlace:
https://varietesyrepublica.blogspot.com/2024/02/trapiello-y-la-memoria.html

Frase literal:

“Soy consciente del llamado terror rojo…”

Marcador: Concesión retórica mínima
Tipo de sesgo: Reconocimiento simbólico sin impacto estructural
Observación breve: La mención no modifica el marco narrativo general.


Conclusión documental (sin interpretación extensa)

El conjunto de registros muestra patrones recurrentes en el uso de:

  • lenguaje binario víctima/verdugo

  • jerarquización moral del sufrimiento

  • idealización del vencido y culpabilización del vencedor

  • rechazo explícito de enfoques simétricos

  • lenguaje ideológico polarizante

Esta tabla queda publicada como archivo de referencia documental, y servirá como base para análisis críticos posteriores sobre memoria histórica, sesgo narrativo y uso ideológico del pasado.


Nota de continuidad

En las tres próximas entradas se analizará el patrón general que se desprende de estos registros, sus implicaciones culturales y su impacto en casos concretos.

viernes, 16 de enero de 2026

CUANDO EL APLAUSO SUSTITUYE A LOS HECHOS (IV)

 

Del aplauso acrítico al daño: falsedad, victimismo y desprecio institucional

En la entrega anterior vimos cómo, a partir de marzo de 2025, se organiza un aplauso sostenido en torno a una versión única del conflicto. En esta cuarta parte conviene observar qué ocurre cuando ese aplauso deja de ser retórico y empieza a producir efectos: persistencia en falsedades, victimismo reiterado, deslegitimación de la Justicia y cruce de límites personales.

No se trata de discrepancias de opinión. Se trata de daños concretos que se prolongan en el tiempo.



1. Del cierre de filas ideológico al rechazo de la sentencia

El 18 de marzo de 2025 se produce un salto cualitativo: la reacción deja de ser meramente académica o mediática y adopta un tono político explícito. El rechazo de la sentencia condenatoria de Cádiz se formula sin entrar en su contenido, sin analizar hechos ni fundamentos, y sin atender a la naturaleza real del conflicto.

Aquí el aplauso se transforma en deslegitimación: la resolución judicial es aceptable solo si confirma el relato previo; si lo contradice, pasa a ser “injusta”, “demencial” o producto de una persecución. El razonamiento desaparece; queda el alineamiento.


2. El victimismo reiterado como sustituto de la responsabilidad

A lo largo de marzo y los meses siguientes se repite una idea: el autor sería víctima de insultos, descalificaciones y ataques personales. Este marco emocional se amplifica por distintas voces y se presenta como explicación suficiente del conflicto.

Lo que no se menciona es lo esencial: el conflicto no nace de las críticas, sino de afirmaciones falsas atribuidas a personas reales y de la negativa a rectificarlas cuando se solicitó de forma limitada y razonada. El victimismo desplaza el foco desde la responsabilidad hacia el agravio percibido, sin reparar el daño causado ni explicar su origen.


3. La persistencia en falsedades concretas

En este punto el aplauso deja de ser genérico y se vuelve especialmente grave. Se reiteran afirmaciones falsas —ya desmentidas documentalmente— sobre la participación de mi padre en el proceso de Miguel Hernández tal y como ha dicho Ríos. No se aportan fuentes nuevas; se repite el error como si la reiteración pudiera convertirlo en verdad.

Esta persistencia prolonga el daño: no solo mantiene una falsedad, sino que la normaliza dentro del coro. Ya no hablamos de interpretación, sino de atribución errónea de hechos a una persona fallecida y de sus consecuencias familiares.


4. Cuando la Justicia deja de gustar

Otra deriva clara es el desprecio abierto a la Justicia. Calificar una sentencia de “demencial” o expresar “asco de Justicia” sin conocer el detalle de la causa ni sus fundamentos revela un criterio inquietante: la Justicia es válida solo cuando confirma la posición propia.

Este desprecio no nace del análisis jurídico, sino del desacuerdo con el resultado. Así, el aplauso acrítico termina erosionando la confianza institucional y reforzando un relato en el que cualquier límite legal se presenta como censura o autoritarismo.


5. Cuando el eco cruza límites personales

El último paso del proceso es el cruce de límites. La utilización de una imagen cuya difusión está prohibida, o la reiteración de contenidos sensibles sin legitimación alguna, muestra cómo el aplauso sin contraste puede derivar en conductas que ya no son solo discursivas.

Aquí el daño deja de ser abstracto. Se vuelve personal, concreto y acumulativo. El eco ya no repite solo palabras: invade ámbitos que deberían estar protegidos.


Conclusión

Lo que comenzó como un aplauso organizado terminó convirtiéndose en una cadena de consecuencias. La adhesión acrítica dio paso al cierre de filas; el cierre de filas, a la persistencia en falsedades; y esta, al desprecio de la Justicia y al cruce de límites personales.

Este recorrido demuestra que el conflicto no es opinable ni ideológico. Es factual. Y cuando los hechos se sustituyen por consignas, la memoria deja de ser una herramienta de verdad para convertirse en coartada.

La responsabilidad no desaparece porque haya aplausos. Al contrario: se vuelve más exigible cuando el daño se prolonga en el tiempo y se reproduce sin contraste.


EPÍLOGO GENERAL 

El aplauso como coartada

Antes de que en 2025 se multiplicaran los apoyos públicos, manifiestos, adhesiones mediáticas y cierres de filas en torno a Juan Antonio Ríos Carratalá, ya hubo una toma de posición colectiva que recibió respuesta razonada. A quienes apoyaron el manifiesto de la Asociación de Historia Contemporánea, respondí en su momento con dos entradas publicadas en mi blog:

  • 12 de octubre de 2025“Panfletos, omisiones y trilerismo académico”

  • 13 de octubre de 2025“Cuando el rigor se convierte en silencio. Lectura irónica de un panfleto académico”

Aquellos textos no fueron rebatidos con documentos ni contrastados con hechos. Simplemente quedaron al margen. Y, pese a ello, en 2025 el aplauso continuó como si nada se hubiera contestado y como si el conflicto careciera de origen y de naturaleza concreta.

Esta serie de cuatro entradas no nace del afán de polemizar, sino de la necesidad de explicar por qué se dice lo que se dice. A lo largo de ellas se ha mostrado cómo distintas personas han intervenido reiteradamente sin conocer qué se solicitó inicialmente, cómo se actuó ante esas solicitudes ni qué afirmaciones falsas dieron origen al proceso judicial. Entre esas intervenciones figuran apoyos académicos y corporativos (como los de Quique Hervés o Martín González), amplificaciones mediáticas y elogios bibliográficos (como los de Paz Galache), rechazos políticos de una sentencia sin análisis jurídico previo (como el de David Becerra), reiteraciones del victimismo personal (por ejemplo, Ángel Luis López o Franziska Bertram), así como persistencias en falsedades concretas y deslegitimaciones abiertas de la Justicia (como las de José Blasco o Pepa Cárcel). A ello se suma la recurrencia de voces que repiten el mismo guion en distintas fechas y formatos, como Martín González Eduardo, y otros apoyos afines.

Las Partes I y II analizaron el aplauso personal y en redes; la Parte III explicó cómo se organiza ese aplauso (entrada matriz, manifiestos, lemas vacíos y prestigio como escudo); y la Parte IV mostró las consecuencias: persistencia en falsedades, victimismo reiterado, desprecio institucional y cruce de límites personales.

Mencionar a quienes intervinieron no busca personalizar el conflicto, sino dar contexto y claridad. No se trata de opiniones diversas, sino de intervenciones que reproducen una versión única, falsa y no contrastada, ignorando tanto los antecedentes como las respuestas ya publicadas. El problema no es apoyar; el problema es apoyar sin conocer la causa, sin verificar los hechos y sin asumir el daño causado a terceros.

Este epílogo no pretende cerrar un debate, sino dejar constancia. Cuando el aplauso sustituye al contraste, la memoria deja de ser una herramienta de verdad y se convierte en coartada. Sin hechos contrastados, sin rectificación de lo falso y sin responsabilidad por el daño prolongado, no hay investigación que salvar ni memoria que honrar.


NOTA FINAL DE AUTOR

Este conjunto de entradas se publica por responsabilidad cívica y personal. No cuestiona la investigación histórica ni la libertad académica; cuestiona la difusión de afirmaciones falsas, la negativa a rectificarlas y el aplauso acrítico que las perpetúa. Todo lo aquí expuesto se apoya en hechos, documentos y respuestas previas ya publicadas.

CUANDO DECIR LA VERDAD SE CASTIGA: DE PÉREZ-REVERTE A MI PROPIO LINCHAMIENTO MEDIÁTICO

 En estos días hemos visto cómo las jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte ( 1936: la guerra que todos perdimos...